Can Xue: «La literatura no tiene límites y toda ella pertenece a la humanidad»

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Su obra es conocida en el mundo anglosajón, pero hasta ahora no había traducciones de sus novelas y relatos a la lengua española. 'La frontera', publicada por Hermida editores y traducida por Blas Piñero es la primera. Estamos ante una escritora que tiene su mundo propio, que narra de una forma diferente a todo lo que hemos leído hasta ahora, y que mira con un ángulo distinto a cualquier otro que hayamos ensayado. 'La frontera' es una obra mágica, irracional, profunda, misteriosa, hipnótica. Una danza de historias y personajes. Es nueva y a la vez antigua. Se construye con piezas que están en la Biblia, en la 'Comedia' de Dante, en las obras de Borges o Kafka, en las ensoñaciones de Italo Calvino, o en los relámpagos surrealistas de García Lorca. —‘La frontera’ es una frontera interior a la que se enfrentan personas que buscan su libertad en una tierra sin futuro. ¿Qué impulso le llevó a escribir esta novela? —Mi escritura no procede de pensamientos conscientes, es una escritura automática (‘automatic writing’). ‘La frontera’ es una tierra sin futuro, pero también me gustaría decir que siempre hay esperanza en la desesperanza, futuro en donde no hay futuro. Todos los personajes de la novela llegan a ese lugar porque no quieren sucumbir completamente a la desesperanza y la frontera les brinda un espacio para poder actuar con plena libertad. —Es su primera novela publicada en España. ¿Cómo debemos entrar en el cosmos de Can Xue? —No hay otra manera de leer esta novela que entregarse a ella como lo hizo su autora cuando la escribió: ábrete a ti mismo y emplea tu experiencia pasada de la vida para encontrar ahí el significado, y danza con la autora, sobre todo danza con la autora y sigue el ritmo de sus pasos en ese baile que es la escritura misma de esta novela. El Universo entero está en el interior de cada uno de nosotros, y si los seres humanos no lo creamos a diario, este se atrofia y desaparece. ‘La frontera’ ofrece un texto creado en la desesperación, pero también describe la relación entre la Naturaleza (el Universo) y la creación (nuestra responsabilidad en tanto que seres humanos). —En ‘La frontera’ parece romper los límites entre el mundo mental y el mundo físico. —Mi compromiso ha consistido en integrar la cultural oriental y la cultura occidental en una sola cultura, y así extraer lo que en ellas hay en común, su esencia. Los occidentales han defendido un marco conceptual que diferencia y limita claramente el reino de lo espiritual, que para ellos es tan real como el mundo material, mientras que nosotros, los chinos, somos un pueblo materialista. Las dos concepciones tienen sus ventajas y sus desventajas. Toda mi obra creativa gira en torno a esos dos ámbitos, la literatura y la filosofía, y puedo afirmar ahora que es una síntesis entre ambas. Predecir leyes del mundo material (hablo de leyes en un sentido amplio, no de ideas o esquemas racionales, o conceptos) es lo que hace Liu Jin a lo largo de esta novela, esos son sus poderes sobrenaturales, y esos también han sido los poderes sobrenaturales de los chinos a lo largo de toda su historia cuando se han enfrentado al mundo y su experiencia vital. —¿En qué punto confluyen Dante y Kafka con su obra? —La novela de Kafka ‘El castillo’ es una descripción de la vida diaria en sus aspectos materiales más ordinarios y minuciosos; sin embargo, en toda esa obra se desprende un nivel de filosofía tan alto que penetra y supera los sistemas filosóficos de un Kant o un Hegel. Empecé leyendo a Kafka y más tarde la lectura de Dante me ayudó a desarrollar una comprensión superior de esta filosofía empirista radical, esa filosofía de la materia. De estos ejemplos se puede entrever otra lección: la literatura no tiene límites y toda ella pertenece a la humanidad. —Da la sensación de que su obra va a ser entendida mejor por la juventud: sus valores son cercanos a la gente joven. No sé si está de acuerdo con esta impresión… —Está en lo cierto. Digo a menudo que mi obra está escrita para la gente joven del presente y del futuro. Defiendo la inmersión total en la vida, la libertad de actuación. El desafiarse a uno mismo y mejorar aquello que consideramos un reino, el reino de cada uno, que solo a uno pertenece. Esta visión del mundo debería estar cerca de la visión del mundo de la juventud actual. —Usted es una escritora muy prolífica. ¿Nunca se le ha hecho difícil enfrentarse a la página en blanco? —En los cuarenta años que llevo escribiendo ha habido un par o tres años en los que sufrí algunos problemas físicos que me aparcaron de mi labor creativa, y creo que fue debido a un bajón emocional más que a cualquier otra cosa. Pero me recuperé pronto. Soy una escritora muy prolífica y cada año produzco varias obras. Desde que escribí mi primera obra he continuado escribiendo con mucha constancia y sin contratiempos. —¿Qué conoce de la literatura española, qué sabe de ella? —No he tenido todavía tiempo de leer a autores españoles contemporáneos. Creo que el legado del gran Miguel de Cervantes debe continuar en cualquier forma de expresión literaria en lengua española.. Leí el Quijote cuando era muy joven y he continuado releyéndolo hasta ahora. Todavía lo hago y lo seguiré haciendo. Lo que hay en esta obra es ni más ni menos que una descripción inigualable de la labor diaria de los escritores y los artistas. Como el artista representa a toda la humanidad, Cervantes describe en el Quijote la esencia de la vida diaria de toda la humanidad. No solo el protagonista está muy bien escrito, sino que cada uno de los personajes es una auténtica lección de cómo debe escribirse un personaje. Hay belleza y profundidad en ellos. Es una gran obra que debe leerse cada año.

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