Fórmula 1

Se ha esforzado mucho Ferrari en dar la sensación de que no existen jerarquías internas entre sus pilotos. Así lo han mostrado en diferentes carreras, en las que el mejor situado para luchar por los puntos ha tenido preferencia en los adelantamientos en pista o en los cambios de neumáticos. Igualdad ficticia si tenemos en cuenta las palabras del jefe de la escudería, Mattia Binotto, que en una entrevista se ha decantado claramente por Charles Leclerc como el piloto predestinado para ser el próximo campeón del mundo con Ferrari.

«Hemos invertido mucho a largo plazo con el monegasco porque estamos plenamente convencidos de que será el próximo campeón del mundo con nuestra escudería. Sé que cuando seamos capaces de darle un coche con el que pueda luchar por el Mundial será Charles el que guiará esta lucha», apuntó en una entrevista concedida a 'GP Racing' el responsable, dejando claramente de lado a Carlos Sainz, el otro piloto del equipo que es séptimo en el Mundial a solo seis puntos de Leclerc.

Binotto se deshace en elogios ante el monegasco, fichado por Ferrari en 2019 y que desde entonces ha ganado dos carreras y ha hecho trece podios. «Es realmente rápido. No sólo a una vuelta, sino que su capacidad para atacar y defender en carrera sin perder ritmo es bastante excepcional. Es un gran talento que tiene habilidad para gestionar la presión y, además, ha aprendido a gestionar los neumáticos y a sacar el máximo rendimiento al coche», apunta Binotto sobre el monegasco.

Tal es su fascinación con el piloto que llega a compararlo incluso con dos leyendas de la Fórmula 1 como Michael Schumacher y Fernando Alonso. «Ha desarrollado una gran sensibilidad con el coche y los neumáticos, como hacían Michael y Fernando», reconcoe.

Aunque ya hacía años que se había retirado y había dejado paso en la dirección del equipo, no era extraño verle presente en algún gran premio a lo largo de la temporada. Las carreras siempre formaron parte de la vida de Frank Williams, pionero y leyenda de la Fórmula 1, que ha fallecido hoy a los 79 años de edad, según confirmó la escudería en un comunicado.

«El equipo Williams está realmente triste por la muerte de nuestro fundador, sir Frank Williams. Él fue una auténtica leyenda y un icono de nuestro deporte. Su muerte marca el final de una era para nuestro equipo y para la Fórmula 1. Fue único y un pionero. A pesar de las dificultades que tuvo que superar en su vida, lideró a nuestro equipo para conseguir 16 títulos mundiales, convirtiéndonos en uno de los equipos más laureados de la historia del deporte. Sus valores incluyen la integridad, el trabajo en equipo y la independencia. En nuestro corazón quedarán esos valores y seguiremos compitiendo bajo el nombre de su familia», señaló Jost Capitto, el nuevo CEO del equipo tras la venta en 2020 al grupo financiero Dorilton Capital.

Williams fundó su primer equipo gracias a su trabajo como vendedor ambulante de alimentos. Fue en 1966, el germen de una carrera magnífica que le llevó a crear diez años después el actual Williams Racing Team.

En 1986 sufrió un grave accidente de tráfico que le dejó en silla de ruedas, pero eso no impidió que continuara ejerciendo como gurú y responsable de la escudería. Williams ganó a lo largo de su historia con Frank como responsable nueve títulos mundiales de constructores y siete de pilotos, el último en 1997 con Jacques Villeneuve al frente del monoplaza.

Desde entonces, el equipo entró en un declive paulatino que terminó con la venta del mismo a un grupo inversor tras la crisis provocada por la pandemia. Aun así, la escudería mantiene el apellido de Frank, cuya muerte ha provocado la tristeza en el Mundial de Fórmula 1.

Se espera que el próximo fin de semana, coincidiendo con el Gran
Premio de Arabia Saudí, se le realice un homenaje en la parrilla del penúltimo gran premio de la temporada.

Fernando Alonso ha devuelto la ilusión al aficionado español en lo que la Fórmula 1 se refiere. El piloto volvió a subirse a un podio del Mundial el pasado fin de semana en el Gran Premio de Catar (tercero) y, a raíz de este éxito, ha pasado por los micrófonos del podcast especializado 'Beyond the Grid' para explicar su futuro y analizar el presente y el pasado de su dilatada carrera. «El plan es seguir por aquí dos o tres años más, independientemente de cómo sea el coche, y ganar un tercer título significaría mucho en términos de dejar un legado», explicó el español.

Diversos temas saltaron a la palestra durante la entrevista, como por ejemplo los cambios técnicos que tuvo que introducir en su pilotaje cuando volvió esta campaña a la Fótmula 1 tras dos años de ausencia: «Mi estilo de pilotaje es distinto al resto, giro mucho al principio de la curva y eso me dice cómo está el coche y cuánto agarre hay, pero si me quitas esa información, estoy perdido». Además, Alonso considera que solo ha tenido mejor coche que sus rivales en contadas veces durante su carrera. «En F1 quizá haya llevado el mejor coche tres veces. En la primera mitad de 2005, donde el Renault era más fiable que el McLaren de Kimi. Luego en la primera parte de 2006 y después Ferrari con Bridgestone nos igualó en 2007 y unas veces éramos nosotros y otras ellos».

Alonso, durante el programa, recordó uno de sus momentos más difíciles en los últimos años, cuando al poco de empezar la actual temporada sufrió un accidente de bicicleta en Lugano, Suiza. El golpe, que le causó daños en mandíbula y dientes, le obligó a estar tocado en las primeras «cinco o seis carreras» del Mundial.

Por último, el piloto rindió homenaje a algunos de los mitos recientes de la competición. De Michael Schumacher, todavía en coma tras un accidente de esquí, Alonso asegura que fue el «mayor rival» que ha tenido en su carrera. «Fue un profesor para mí en muchos sentidos, yo era joven y él tenía tanta experiencia que intentaba cosas nuevas cada carrera. Era increíble el rendimiento que podía sacar en un fin de semana que no era competitivo. A veces hacía magia. Tanto Hamilton como él te llevan al límite». También tuvo palabras para Kimi Raikkonen, con el que comparte «muchos puntos de vista, como vivir en una burbuja irreal, aviones de lujo, hoteles de 5 estrellas y lo falso que puede ser este mundo».

La Fórmula 1 y MotoGP seguirán instalados en España, en el circuito de Montmeló. El Govern de Catalunya ha anunciado que la Generalitat ha autorizado a Circuits de Catalunya firmar los contratos de renovación de la Fórmula 1 y MotoGP para el periodo 2022-2026. Montmeló es la única pista española en el calendario de la Fórmula 1, mientras que en MotoGP es una de las cuatro que albergan las carreras en suelo español.

En rueda de prensa, la portavoz del Govern Patricia Plaja, ha defendido que la renovación del contrato está vinculada a un replanteamiento del circuito de Montmeló (Barcelona) para adaptarlo a la apuesta «por la sostenibilidad y la vinculación directa con el territorio».

«Otro Circuit de Catalunya es posible y es lo que hará el Govern», ha reivindicado, y ha explicado que así se definirá en el Plan Estratégico del Circuit de Catalunya para vincularlo a la sostenibilidad y la innovación tecnológica, por lo que cree que la renovación de estos contratos no afectará a las negociaciones de los Presupuestos de la Generalitat de 2022.

Plaja ha argumentado que la Generalitat quiere impulsar un «paradigma nuevo» en el Circuit que se concretará en las próximas semanas y que planteará unos usos diferentes del circuito más allá de los grandes premios de Fórmula 1 y Moto GP.

Según ella, la renovación de estos contratos permitirá poder iniciar «el periodo de transición hacia un nuevo Circuit», aunque no ha dado detalles de en qué consistirá.

Los contratos de Fórmula 1 y Moto GP en el Circuit de Catalunya ha sido una de las cuestiones que siempre ha rechazado la CUP y de hecho tras el anuncio de la renovación de estos contratos la portavoz de la CUP en el Parlament, Eulàlia Reguant, lo ha criticado en un tuit recogido por Europa Press: «No eran los Presupuestos de los macroproyectos. Eran transformadores y verdes», ha ironizado.

Antes de la euforia, una disculpa. «Perdón por el retraso», escribe Fernando Alonso en sus redes. «El podio 98 ya está en casa», se felicita en una alegría contagiosa que expresa lo que ya se sabía: el piloto sigue con hambre. No pierde un ápice de ambición para 2022, el año de la vuelta de calcetín en la F1. Un cambio total en la reglamentación con menos margen de gasto en los coches y en el que ya trabajan las escuderías. Una oportunidad para acabar con el escalafón dominante con la que se ilusiona el asturiano, quien confiesa en su oficina que tiene confianza en que los coches se igualen el próximo año, que la diferencia se reduzca y que cada vez cuenten más las manos del piloto y no los cálculos aerodinámicos de los ingenieros.

Han pasado 18 años del primer podio de Alonso en la Fórmula 1. Malasia, en 2003 con aquel Renault azul y Flavio Briatore al mando. Un mundo de distancia en el perfil tecnológico de la F1 que remite al pleistoceno. Eran otros motores, otras ruedas, otros coches…

Y han pasado siete años del último podio del español. 2014, con Ferrari. Alonso ya tejía su salida de la escudería italiana por el desencuentro y la falta de sintonía que encontró con el entonces jefe de Ferrari, Marco Mattiacci, que había sustituido a Stefano Domenicali, actual CEO de la F1. Éste, buen amigo de Alonso, dejó el domingo en Catar una frase brillante después del podio del español: «La forma es transitoria, la clase permanece».

Alonso salió de Ferrari después de cinco años productivos, en los que se le escapó el tercer título entre los dedos (2010 y 2012). Y emprendió una espiral cuesta abajo de resultados en el regreso a McLaren (2015). La sociedad con el motor Honda tuvo un resultado catastrófico, pero tampoco el chasis inglés estaba a la altura. Un abandono detrás de otro, temporadas vacías que ni siquiera el acuerdo con los motores Renault rehabilitó.

Alonso se retiró de la F1 en el otoño de 2018 y en una reciente entrevista decía: «Me dreebería haber tirado antes».

Se fue con el ánimo de volver. Era un hasta luego, no un hasta siempre. Ese tercer título que le escuece y le mantiene con vida. Fuera de la F1, se dio un festín. El Mundial de resistencia con Toyota, dos victorias en las 24 Horas de Le Mans, las 24 Horas de Daytona, el asalto a las 500 Millas de Indianápolis, su debut estelar en el Dakar… Una mezcla de sabores con final en el lugar que quería, de nuevo la F1.

Los primeros meses en el Alpine (ex Renault) fueron tormentosos para el español. Reconoció que los coches habían cambiado mucho y era él quien no se adaptaba. Hubo nubarrones en las primeras carreras (10º, 18º, 8º, 17º, 13º) y un punto de impaciencia. Desde el verano Alonso le ha cogido el aire al Alpine (4º, 6º, 7º, 8º), siempre en los puntos, fiable y competitivo los domingos. En Catar no hubo accidentes ni sobresaltos ni suerte. Red Bull se equivocó en la estrategia con Checo Pérez. Solo eso. El Alpine funcionó como un reloj y Alonso lo llevó al podio. Como expresó la Fórmula 1 en sus cuentas oficiales. «Regresa al lugar que le corresponde».

Alpine lleva trabajando en el coche 2022 desde principio de año. No es una escudería galáctica en cuanto a grandes nombres de los ingenieros de diseño, pero como todos los cursos, hay rotaciones, cambios y trasvase de ideas de unos equipos a otros. Y la esperanza que tiene Alonso es que los coches de 2022 pueden cumplir un axioma que casi exigen los aficionados para disfrutar de este deporte: bólidos más parejos, más iguales, sin tantas diferencias como ahora. Habrá menos zonas en el reglamento para sacar ventajas aerodinámicas, limitación de costes para invertir en el desarrollo de los monoplazas y motores congelados sin posibilidad de evolución. En teoría, una tabla rasa.

«Puede acertar cualquiera y puede fallar cualquiera el próximo año», dicen en la oficina de Alonso. Las cartas se reparten otra vez y no existe ninguna certeza o garantía de hacerlo bien o mal.

Antes de la euforia, una disculpa. «Perdón por el retraso», escribe Fernando Alonso en sus redes sociales. «El podio 98 ya está en casa», se felicita en un alegría contagiosa que expresa lo que ya se sabía: el piloto sigue con hambre.

Vuelve esa felicidad en la palabra y en el lenguaje gestual para un campeón que nunca dejó de creer. En Qatar y en el Fórmula 1 pocos no se alegran del éxito de Fernando Alonso, encaramado al podio en un trío que representa el talento. Los tres mejores pilotos de las últimas décadas, Hamilton, Verstappen y Alonso, lucen sonrisa en la escalera de los trofeos.

A Alonso le ha costado más disgustos llegar hasta ahí de nuevo. Tenía 97 podios en su era triunfal en la F1, concentrados en algo más de diez años, desde 2003 hasta 2014, desde el alucinante Renault azul pasando por el McLaren de Ron Dennis y Hamilton, al Renault naranja y al Ferrari eternamente rojo. Y el 98 le costó un mundo.

Siete años, los que pasaron desde su salida de Ferrari. En 2014, en su último podio, Alonso ya tejía su salida de la escudería italiana, que nunca ha vuelto a ganar un Mundial desde 2007 con Kimi Raikkonen y por la pelea entre Alonso y Hamilton. En 2014 no se entendía con el entonces jefe de Ferrari, Marco Mattiacci, que había sustituido al actual CEO de la F1, Stefano Domenicali.

Alonso salió de Ferrari después de cinco años productivos, en los que se le escapó el tercer título entre los dedos (2010 y 2012), y emprendió una espiral cuesta abajo de resultados en el regreso a McLaren (2015). La sociedad con el motor Honda tuvo un resultado catastrófico, pero tampoco el chasis del coche estaba a la altura. Un abandono detrás de otro, temporadas vacías que ni siquiera el acuerdo con los motores Renault rehabilitó.

Alonso se retiró de la F1 en el otoño de 2018 y en una reciente entrevista decía: «Me debería haber retirado antes».

Se fue con el ánimo de volver. Era un hasta luego, no un hasta siempre. Ese tercer título que le escuece y le mantiene con vida. Fuera de la F1, se dio un festín. El Mundial de resistencia con Toyota, dos victorias en las 24 Horas de Le Mans, las 24 Horas de Daytona, el asalto a las 500 Millas de Indianápolis, su debut estelar en el Dakar… Una mezcla de sabores con final en el lugar que quería, de nuevo la F1.

Su regreso tuvo más complicaciones que satisfacciones. Los primeros meses en el Alpine (ex Renault) fueron tormentosos para el español, quien reconoció que los coches habían cambiado mucho y era él quien no se adaptaba. Hubo nubarrones en las primeras carreras (10º, 18º, 8º, 17º, 13º) y un punto de impaciencia por ser vos quien sois. Alonso, dos veces campeón del mundo, el tipo que cambió la Fórmula 1 en España.

Desde el verano Alonso le ha cogido el aire al Alpine (4º, 6º, 7º, 8º), siempre en los puntos, siempre fiable, siempre competitivo los domingos. En Qatar no hubo accidentes ni sobresaltos ni suerte. El Alpine funcionó como un reloj y Alonso lo llevó al podio. Como expresó la Fórmula 1 en sus cuentas oficiales. «Regresa al lugar que le corresponde».

Cómoda victoria para Lewis Hamilton, que supo rentabilizar su pole y la sanción que sufrió Verstappen. Quedó el holandés demasiado alejado y apenas acosó al Mercedes a pesar de su inmediata remontada en las primeras vueltas. Con la carrera prácticamente decidida, el gran aliciente estuvo en ver quién conseguía la vuelta rápida y, por tanto, el punto extra que podía ser decisivo en un campeonato tan apretado. La victoria de Hamilton le permitió recortar la diferencia en la clasificación pero el holandés logró marcar el mejor crono, logrando un punto más. A falta de dos carreras, el piloto de Red Bull aventaja en ocho puntos a Hamilton, La otra gran noticia estuvo en el tercer puesto de Fernando Alonso, subiendo al cajón por primera vez desde Hungría 2014. Siete años han tenido que pasar para volver a ver al español subido a un podio. «Ole, ole, ole», exclamaba el asturiano tras pasar la línea de meta y respirando tras varias vueltas sufriendo por la posibilidad de que Checo Pérez le diera alcance.

«Con Checo ha estado muy apretado. Ha sido un buen domingo. Planeamos una carrera a una parada desde el principio pero no sabíamos como iba a ser el desgaste y la degradación de los neumáticos. El equipo ha estado genial y la fiabilidad del coche superlativa. Llevaba mucho tiempo esperándolo, estoy muy contento», empezó explicando Alonso, que fue nombrado piloto del día. «Ha sido un fin de semana increíble, el coche ha volado sábado y domingo. Estoy contento por el equipo», añadió el asturiano.

Comenzaba con polémica el Gran Premio, como no podía ser de otra manera. Si dirección de carrera descartó analizar esta semana el incidente entre Hamilton y Verstappen en la última carrera, los comisarios adoptaron el protagonismo para sancionar al piloto de Red Bull con cinco puestos en la parrilla. Un castigo contundente si tenemos en cuenta que Hamilton partía desde la pole y que en Losail es muy complicado adelantar, aunque durante la carrera se pudo comprobar que no tanto. El motivo de la sanción fue no frenar el monoplaza de manera evidente con doble bandera amarilla en la Q3 de la clasificación de ayer. Además de Hamilton, Fernando Alonso fue uno de los grandes beneficiados, que partió tercero, logrando el mejor puesto de salida en esta temporada de su regreso, y desde hace ocho años (Bahréin 2013). Y ello porque Bottas también fue sancionado con tres plazas por el mismo motivo y salió sexto.

Excelente salida de un agresivo Fernando Alonso, que en las primeras curvas logró adelantar limpiamente a Gasly para colocarse segundo, mientras que Max Verstappen se deshacía de Bottas, Sainz y Norris en una salida muy limpia. El gran beneficiado era Hamilton, que podía distanciarse levemente de sus perseguidores. No obstante, cinco vueltas fueron suficientes para que el neerlandés se adelantara al español de Alpine y al francés de Alpha Tauri par colocarse a estela del británico. Volaba el Red Bull aunque Hamilton iba marcado vueltas rápidas. La prudencia de Verstappen hizo sospechar que podía estar meditando una parada, lo que le otorgaría casi medio minuto de ventaja con cualquier coche que hiciera dos. Pero en la vuelta 18 se constató que no porque entró en el pit-lane y calzó gomas duras. Entró inmediatamente después Hamilton, copiando lo que hacían en Red Bull para no perder posición.

Con Hamilton y Verstappen liderando la carrera, la emoción de centró en otros enfrentamientos. Fernando Alonso cambió su estrategia y tras agotar los neumáticos blandos con un excelente rendimiento decidió montar duros para ir a una parada. Bello duelo el que mantuvo el español con el Red Bull de Checo Pérez. La sorpresa saltó a falta de 23 vueltas. Valtteri Bottas sufrió un pinchazo en uno de los neumáticos delanteros que alteró el orden natural cuando marchaba tercero. Eliminado el Mercedes del finés de la pelea por el podio (cayó a la posición 14), Fernando Alonso vio más cerca que nunca la posibilidad de conseguir podio, aunque no lo iba a tener fácil en la pelea con Pérez, con un coche mucho más potente. Verstappen, con las vueltas muy gastadas, decidió pasar por boxes a falta de 15 vueltas y, como no podía ser de otra manera, Hamilton entró en la vuelta siguiente. Excelentes paradas de Mercedes y Red Bull. También entró Pérez, cediendo el tercer puesto a Alonso, lo que generaba dudas sobre si el asturiano debía aguantar hasta el final sin cambiar las gomas, tratando de conservar sus gomas. «Decidle a Ocon que defienda la posición como un león», soltaba Fernando por radio, consciente que su compañero de equipo, que iba quinto, podía ralentizar la llegada de Pérez. Lo intentó como un jabato pero la diferencia entre Alpine y Red Bull es muy grande. Pérez iba recortando tiempo pero parecía que no le iba dar al mexicano para dar caza al español. En las últimas vueltas empezaron a ceder os neumáticos, con los pinchazos de Russell y Latifi. Al fina, victoria de Hamilton, segundo puesto de Verstappen y tercero para Fernando Alonso.

Con tres carreras por disputar y el título en juego entre Max Verstappen y Lewis Hamilton, los comisarios de la Fórmula 1 han decidido sancionar este domingo al neerlandés con cinco puestos en la parilla de salida del
Gran Premio de Catar
. Han considerado que durante la clasificación del sábado ni él ni Valtteri Bottas respetaron las banderas amarillas en el circuito de Losail tras quedarse parado el coche de Pierre Gasly.

La tensión está pasando factura al piloto de la escudería Read Bull, acosado en la clasificación por el heptacampeón del mundo Lewis Hamilton, que le sigue a apenas 14 puntos de distancia. Ya salió bien librado de una protesta de Mercedes por haber defendido su posición en el Gran Premio de Brasil con excesiva agresividad, pero esta vez no ha podido evitar la sanción disciplinaria.

La sanción se ha hecho oficial con menos de dos horas de margen sobre la salida de la carrera en Losail, donde Verstappen cae de la segunda posición a la séptima, mientras que Bottas perderá tres posiciones, de la tercera a la sexta.

Uno de los beneficiados por esta decisión, además de Lewis Hamilton, es Fernando Alonso, que partirá con su Alpine este domingo desde la tercera plaza de la parrilla, su mejor posición de la temporada.

Lewis Hamilton pulverizó los cronos y marcó el mejor tiempo en Losail. El piloto británico no piensa ponérselo fácil a Max Verstappen, que le aventaja en 14 puntos en la clasificación. El de Mercedes espera recortarle puntos y poner al rojo vivo las dos últimas carreras que quedarán este año. Saldrá primero Hamilton, compartiendo primera línea de parrilla con el neerlandés. El tercero será Valtteri Bottas, que tratará de ayudar a su jefe de equipo en una salida en el que la parte limpia estará en la zona impar. Fernando Alonso fue quinto y Carlos Sainz partirá sexto. «Ha sido complicado para nosotros, Checo ni ha entrado en Q3. A pesar de todo saldremos segundos. Nunca hemos corrido aquí y hay muchos interrogantes. Hay que trabajar nuestra salida y ver hasta dónde llegamos», explicó Verstappen. Lewis Hamilton estaba muy feliz tras su nueva pole: «Ayer fue un día muy difícil, tuve bastantes problemas. Hemos trabajado hasta muy tarde esta pasada noche y he visto dónde podíamos mejorar. La última vuelta ha sido preciosa. Es una pista muy rápida. Intentaremos darlo todo en la primera curva»

Se estrenaba Losail en la Fórmula 1, con un trazado diseñado principalmente para albergar carreras de motos motivo por el que es muy complicado adelantar. Este hecho convierte en casi decisiva la clasificación para configurar la parrilla y las estrategias de carrera que cada escudería pueda plantear. Son 5,4 kilómetros en una pista rápida y fluida, donde predominan las curvas de velocidad media y alta, con una recta principal de más de un kilómetro, el mejor lugar para rebasar a coches rivales. Como elemento diferenciador con respecto a otros circuitos hay que destacar la presencia de arena en pista, por su ubicación cercana al desierto. Catorce puntos separan a Max Verstappen y a Lewis Hamilton cuando solo faltan tres carreras para que acabe el Mundial, por lo que la pelea entre los líderes de Red Bull y Mercedes es encarnizada y ninguno de ellos puede permitirse ningún error. Gran primera ronda clasificatoria para Carlos Sainz y Fernando Alonso. El de Ferrari logró el cuarto mejor tiempo y el de Alpine el sexto en una primera tanda dominada por Lewis Hamilton y secundado por Max Verstappen. Se quedaron fuera a las primeras de cambio los dos Haas (Mick Schumacher y Nikita Mazepin), los dos Alfa Romeo (Kimi Raikkonen y Antonio Gionvinazzi) y el Williams de Nicolas Latifi.

La segunda ronda fue una batalla estratégica en la que todos los pilotos jugaron con los neumáticos. Dominaba con comodidad Hamilton y Leclerc se encontraba en un brete, último y con la necesidad de mejorar notablemente para meter su Ferrari en la Q3. No lo logró. El que sufrió hasta el último momento fue Carlos Sainz, que vivió en la zona de riesgo durante los últimos instantes y dependiendo del tiempo de Checo Pérez, que podía descabalgarle de la Q3. Al final, respiró el español y cayó el mexicano, que encabezó un grupo de eliminados en el que también estaban Stroll (Aston Martin), Leclerc (Ferrari), Ricciardo (McLaren) y Russell (Williams). Dos eliminaciones sorprendentes la del piloto de Red Bull con blandos y la de Leclerc. Buena calificación, en cambio, para Fernando Alonso, que logró el tercer mejor tiempo por detrás de Hamilton y Pierre Gasly con su Alpha Tauri.

Los comisarios del Mundial de Fórmula 1 han anunciado este viernes su rechazo a la solicitud de Mercedes para revisar la decisión de no sancionar al líder del campeonato, Max Verstappen, por su incidente durante el Gran Premio de Brasil con Lewis Hamilton.

Han explicado a través de un comunicado, hecho público antes de la disputa este fin de semana del Gran Premio de Catar, que si bien Mercedes había presentado evidencias de video nuevas y relevantes del circuito de Interlagos, no eran significativas.

«La posición del competidor es que este nuevo metraje proporciona suficiente información para que los comisarios lleguen a una conclusión completamente diferente a la que tenían anteriormente», explican. «Sin embargo, los comisarios determinan que el metraje no muestra nada excepcional que sea particularmente diferente de los otros ángulos que estaban disponibles para ellos en ese momento, o que particularmente cambie su decisión», argumentan.

Para cumplir con las condiciones para un derecho de revisión bajo el código deportivo, un equipo debe presentar una evidencia que sea significativa, relevante, nueva y que anteriormente no estuviese disponible para las partes involucradas.

El siete veces campeón del mundo, Hamilton, ganó la carrera en Interlagos el domingo pasado para reducir la ventaja general de Verstappen en la clasificación del Mundial a solo 14 puntos y con tres carreras por disputar.

Los máximos aspirantes al título se salieron de la pista en la vuelta 48 cuando Hamilton intentó adelantar y Verstappen se defendió agresivamente, en un movimiento que el equipo Mercedes consideró que debería haber generado una penalización de tiempo para el piloto holandés.

Los comisarios tomaron nota del incidente durante la carrera pero concluyeron, sobre la base de las pruebas que tenían, que no era necesaria ninguna investigación.

Una postura que han mantenido después de haber escuchado este jueves ya en el circuito de Losail a Mercedes, que aventaja a Red Bull en la clasificación de constructores por 11 puntos, y al equipo de Verstappen.

Lo esperado, según Mercedes
El jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, aseguró que esta decisión era completamente la esperada. «Queríamos iniciar una discusión al respecto», trasladó a los periodistas. «Creo que ese objetivo se ha logrado. Realmente no pensamos que llegaría más lejos».

El jefe de Red Bull, Christian Horner, por su parte, zanjó el asunto argumentando que era el resultado correcto. «Hubiera abierto la caja de Pandora con respecto a un montón de otros incidentes que ocurrieron en esa carrera», dijo.


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