Tenis

Lo dio todo y aún así no fue suficiente, apeada España en la fase de grupos de la Copa Davis. Pero Feliciano López es sinónimo de entrega y pasión por la bandera, competidor hasta el último aliento en el torneo por equipos. No iba a jugar individuales y ganó los dos, y de pareja con Marcel Granollers estuvo a dos juegos de rubricar la machada ante Rusia.

Así recibieron al toledano sus compañeros tras firmar una lección de tenis de antaño ante Andrey Rublev que puso las esperanzas en las gargandas de los españoles:

Los cuartos de final quedan de la siguiente manera:

Lunes 29 de noviembre: Italia – Croacia.

Martes 30 de noviembre: Gran Bretaña – Alemania.

Miércoles 1 de diciembre: Serbia – Kazajistán.

Jueves 2 de diciembre: Rusia – Suecia.

Con un equipo de circunstancias, sin Rafael Nadal, alterado el personal y el plan a tres días de empezar esta Copa Davis 2021 por la baja de Roberto Bautista y que saltó por los aires el día de la previa por el positivo por coronavirus de Carlos Alcaraz, España tiró de orgullo, historia y de Feliciano López, pero ni siquiera esto fue suficiente ante Rusia. En esta Copa Davis 2021, la campeona de 2019 se va de vacío sin superar la fase de grupos.

Después de cinco partidos, solo valía ganar el dobles ante los rusos y se cayó en el límite, superadas las doce y media de la noche y tras dos horas de nervios. Se tuvo tan cerca que todavía dolió más en el banco español. Especialmente afectado Feliciano López, superhéroe en esta edición que, sin embargo, no pudo salvar a la tropa.

Era Rusia un equipo de estrellas, 2, 5 y 18 del mundo, tremendo arsenal de recursos a los que España plantó cara con todo lo que tenía. Muy buenos tenistas, con López y Pablo Carreño, y Marcel Granollers aportando su nobleza en el dobles, mucho corazón, y una grada a favor que llevaba en volandas siempre que podía. Los de Bruguera empequeñecieron por momentos a la gran Rusia, sobre todo un excelso López que se transforma cuando viste la camiseta nacional y se creció en sus dos encuentros individuales, cuando, cosas del tenis, ni siquiera estaba destinado a jugar él solo en esta edición de su torneo favorito.

El toledano, contentísimo con la oportunidad de defender bandera por decimoquinta ocasión, se transformó en el superhéroe que se necesita para empresas como esta. Sacó pecho en su estreno el viernes, recital ante Ricardo Quiroz (6-3 y 6-3) y lo hinchó a lo grande ayer contra Andrey Rublev (2-6, 6-3 y 6-4). De nada le valió al ruso ser cinco del mundo, de nada el primer set impecable. López tiene más Davis que los rusos juntos. Suyas son cuatro Ensaladeras y un idilio con esta competición que, sin embargo, no tuvo premio ayer.

Decisivo en partidos como contra Tomas Berdych en 2004; el de Mar de Plata, en 2008, ante Juan Martín del Potro, el dobles con Fernando Verdasco en 2009 ante República Checa; y en 2019, el dobles con Rafael Nadal contra Gran Bretaña. Para siempre ya también esta lección ante Rublev.

Para iniciar la sobremesa, ofreció un partido que ya no existe, una clase de saque y volea de las que ya no quedan. No era fácil la empresa ante un rival que acelera la mano con violencia para catapultar la pelota. Pero ante la potencia, el arte, lo bonito, los toques de precisión, Feliciano López. Valentía y mano para establecer una estrategia de saque y volea, reflejos de lince. A sus 40 años. Tan cerca de la red siempre que empequeñeció la pista para el ruso.

La grada, claro, con la presencia de Gerard Piqué, se mostró encantada con la puesta en escena del toledano. ‘Oles’ y ‘Vivas’ que se quedaron algo fríos después. Daniil Medvedev impuso su ley: una victoria ante Pablo Carreño que solo tuvo un contratiempo al final y que solventó en el tie break.

La Davis son cábalas hasta el último punto, pues cuentan las victorias, los partidos, los sets, los juegos. Y la emoción de este torneo también se mide en esas incertidumbres de saberse jugando en el alambre: un set deja fuera, otro clasifica como primera.

Con empate a todo con Serbia, del grupo F, jugó España el dobles sin red: ganar o eliminación. Y en el precipicio, de nuevo Feliciano López dio un paso al frente, con Marcel Granollers. Pero faltó la guinda. No fue suficiente con ese resto paralelo de torero que quebró el primer set hacia España. Porque Rusia tuvo más. Solo un poco más de frescura y precisión, suficiente para dejar al conjunto nacional apeado del torneo en la fase de grupos. La campeona de 2019 se va de vacío en esta Davis 2021: lo dio todo y aún así no llegó.

Así quedan los cuartos
Los cuartos de final quedan de la siguiente manera:

Lunes 29 de noviembre: Italia – Croacia.

Martes 30 de noviembre: Gran Bretaña – Alemania.

Miércoles 1 de diciembre: Serbia – Kazajistán.

Jueves 2 de diciembre: Rusia – Suecia.

Le tocó a Pablo Carreño llevar la batuta de este equipo de circunstancias y sacó puño ante Ecuador, aunque le costó algún temblor que otro. Sin embargo, Daniil Medvedev era otra cosa, dos del mundo, para empezar, y una máquina de golpear pelotas muy difícil de desbordar. Pierde el asturiano su partido y deja la eliminatoria a un todo o nada en el dobles: si gana España, pasa como primera, sin pierde, queda eliminada.

Al asturiano le costó entrar en el partido, no le dejó Medvedev, 5-1 en 26 minutos. Un vendaval cuando coge la pelota alta y suelta su mano. Poco ortodoxa o lo que se quiera decir de él, pero efectiva, potente y controlada a más no poder, aunque parezca que, con esos aspavientos, es poco probable que acierte.

Acierta y acierta mucho, hasta tiene mano para despistar y sacarse una volea, y piernas para defenderse de todo. Atosigado con las circunstancias, Carreño le propuso poco en el primer parcial, pero levantó a los suyos del banco, y a la grada de sus asientos al romper el servicio de Medvedev al inicio del segundo parcial. Un 3-0 que invitaba a soñar con todo. Si hay algún pero en este ruso de 1’98 es quizá ese sufrimiento que le entra cuando no empala bien el primer servicio.

Carreño lo superó en el partido de los Juegos Olímpicos, así que sabía cómo poner nervioso al rival. Aunque el ruso se empleó a fondo para revolverse con su tenis ilegible y levantar el marcador adverso, le costó lo suyo cerrar el choque. Tuvo una bola de partido al resto, con 5-3, pero Carreño pudo frenar las acometidas para alargar la ilusión un poco más. Presionó el español, se quitó de encima la bola de partido y arreó con su temple hasta alcanzar el tie break. A partir de ahí, sin embargo, recital y monólogo, un 7-3 de manual excéntrico y volátil, pero efectivo de Medvedev. Saque directo y eliminatoria que se decide en el dobles.

En esta España de circunstancias, alterado el plan por las bajas de última hora de Roberto Bautista y de Carlos Alcaraz, Feliciano López dio el paso al frente, protagonista de los dos primeros individuales de cada eliminatoria, encantado con el regalo de defender por decimoquinta edición la camiseta de España. Sacó pecho en el estreno ante Roberto Quiroz, victoria de prestigio porque se trataba de abrir la eliminatoria contra Ecuador y nunca es fácil. Y lo hinchó del todo ante Rusia, ese equipo cargado de estrellas (2, 5 y 18 del mundo) que metía miedo. Pero Feliciano López tiene más Davis que los ranking de sus rivales juntos. Y esta competición es siempre otra cosa, sobre todo para el toledano, crecido siempre en este torneo por equipos.

En su choque contra Andrey Rublev, un tenista eléctrico que golpea a la pelota con una aceleración brutal, concedió una lección de viejo tenis con el que apagó al ruso, eclipsado total con un recital, de hora y 45 minutos, de subidas a la red que quedará en el recuerdo de este Madrid Arena. Feliciano López siempre será la Copa Davis.

El ruso, cinco del mundo, arma el brazo en un segundo y se saca de la manga un disparo tremendo. Así horadó las defensas del español en el primer set, sin demasiados recursos desde el fondo de pista, y con muchos problemas en su servicio, más efectivo con su segundo -logró tres aces- que con el primero. Aunque ya vio que hacerse valiente en su propuesta para tratar de alterar el juego del rival con subidas a la red iba a tener algún rédito más que esperar al fondo. Un intento también de buscar esas desconexiones que han impedido a Rublev tener una mayor consistencia en el circuito.

Volea como solución y clase
Las encontró el toledano en el segundo set con una volea a la línea y una pelota que rozó la cinta y cayó muerta al otro lado. Hasta Rublev sonrió, pero erró después con su derecha y le concedió la rotura a López para el 3-2, golpes en el pecho y alegría en la grada, en el que también estaba Gerard Piqué. Como si la pista fuera hierba, su superficie predilecta, percutió y percutió el español a un metro de la red, un gato cazando los latigazos de Rublev, al que se le empequeñecía la pista con el 1‘88 de su rival tan cerca y temblón cuando se le ofrecía una oportunidad para romper el servicio de su rival (2/12). Hasta tres opciones de rotura salvó López en el séptimo juego antes de llevarlo a su marcador. Un 5-2 que le dio alas para sumar el set, tan importante en esta competición en la que todo, partidos, sets, juegos y puntos, suma para clasificarse.

Por si eso fuera poco, a Feliciano López le entró la valentía de otras eliminatorias, el coraje de otras victorias por España, son cuatro Ensaladeras en su vitrina. Todas las opciones que desaprovechaba el ruso las recogía con gusto el español, pleno de roturas cuando el partido importaba, dos de cuatro al final, suficientes para que el tercer set se pusiera de cara. Eclipse total en Rublev, que se mantuvo en el partido merced de trece saques directos. Pero, al otro lado de la red, Feliciano López respondió con catorce y con una agilidad en la red que dejaron en nada los 40 años de su DNI, una lección para los 24 de Rublev: el tenis de antaño todavía puede con el de ahora; saque y volea contra potencia y descontrol.

El ruso se rindió ante esa estrategia de vieja guardia que ya casi ha desaparecido, tan iguales todos los encuentros en cualquier superficie. Aguantó cuanto pudo, pero incluso con su servicio palideció, hasta dos bolas de partido tuvo que salvar antes de claudicar con otro juego de contención, saque y volea del español, el héroe que impulsa a España en esta eliminatoria ante un equipo de estrellas, sí, pero un poco titilantes. En Copa Davis, nadie brilla más que Feliciano López.

Había, decían los propios tenistas, ganas de que el formato de Copa Davis se actualizara a los nuevos tiempos, anclada la competición y desprestigiado el honor de la Ensaladera por la falta de estímulos para las estrellas, atrapadas en un calendario imposible de aliviar entre exigencias individuales y de colectivo. De ahí que la propuesta de la empresa Kosmos, que dirige Gerard Piqué, con más luces, colores, con los más jóvenes como objetivo y con un formato comprimido -una ciudad, 18 países, una semana-, se viera, aunque con reticencias, como un paso al futuro. Había que ver con el tiempo si los cambios revitalizaban el empeño de la organización para que acudieran los mejores, o era solo un espejismo puntual.

Los deportistas aceptaron la mayor, viajar en 2019 a Madrid para completar una especie de Mundial con jornadas maratonianas y en el que acabó por imponerse España. Pero no todo fueron aplausos. Los problemas por los horarios, con partidos que se alargaban hasta bien entrada la madrugada, o la falta de público de otros países que no fueran el local, provocaron que la organización tomara nota y apuntara a subsanar estos errores para las siguientes ediciones. «Cuando se cambió el formato hubo reacciones negativas por todo lo que implica en un torneo tradicional como este, pero estaba claro que algo tenía que cambiar. Yo fui defensor de un cambio, pero no me gustó lo que pasó hace dos años. Lo ideal sería llegar a un punto intermedio», se expresaba estos días Novak Djokovic sobre la evolución de la Copa Davis. Y defendió que el tenis llegara a más países para desarrollar su deporte por todo el mundo.

Un aspecto que recogió la organización para esta edición. Anulada la de 2020 por el coronavirus, y con tenistas que criticaban que no se hiciera un esfuerzo mayor por celebrarla, en este 2021 la Davis se ha extendido a tres sedes: Madrid, Turín e Innsbruck para alegría de los aficionados. Por el momento, además, los horarios son menos alargados que en 2019. Pero no todo son buenas noticias. Sin confirmación oficial hasta la votación de la Federación Internacional de Tenis (ITF) de la semana que viene, la competición tiene como próxima parada Abu Dabi y con contrato para los próximos cinco años. Un destino que celebra la organización porque recuperaría parte de las pérdidas ocasionadas en estas dos ediciones, pero que no contenta a casi nadie más. Los motivos son tan variados como las opiniones. El desplazamiento a Oriente Medio a final de año; o que se alarga el torneo hasta mediados de diciembre, situación que, en 2022, provocará coincidir con el Mundial de Fútbol de Catar, y demasiada proximidad con la Copa ATP, la otra competición en liza. También hay otro motivo sentimental: los altos precios de Abu Dabi dejarían las gradas vacías de aficionados, alma de este centenario torneo.

Y ahí, la tradición y la emotividad del torneo choca con la cara económica. «Hay mucho interés en traer competiciones deportivas a Oriente Medio, donde económicamente son muy fuertes y pueden financiar las grandes demandas que exige la organización de un evento tan importante. La pregunta es si sigues el dinero o sigues la tradición, o encuentras un equilibrio entre los dos. Yo estoy en un punto intermedio», señaló Djokovic, quien llama al debate si el traslado se hace oficial. Quien estuvo más tajante, y negativo, en sus declaraciones fue Lleyton Hewitt, extenista, campeón de dos Ensaladeras y ahora capitán de Australia: «Se jugaba a cinco sets y nos lo cargamos, también las eliminatorias de ida y vuelta, en casa y fuera. Y ahora esto. Creo que es ridículo. Si van a vender el alma de la Copa Davis a Oriente Medio durante los próximos cinco años, están matando a la competición».

Comparece Rusia en esta Copa Davis con todo su arsenal. Daniil Medvedev, Andrey Rublev y Aslan Karatsev son el 2 el 5 y el 18 del mundo. Un trío que ya desde antes de llegar impulsaba a su país como favorita a la Ensaladera. El domingo (16.00 horas) se miden con España en la última jornada de la fase de clasificación.

Comienzan con buen pie, doblegando en los individuales a Ecuador, aunque también Rublev sufrió los nervios del estreno. «La mano está bien, lo que pasó es que soy un poco estúpido. Es difícil siempre empezar una eliminatoria, y más en Madrid, con sus condiciones. Quiroz estaba más rodado, pues era su segundo partido. Pero he sido capaz de jugar un buen partido y estoy feliz de haber ganado», aseguró el 5 del mundo tras batir a su rival por 6-3, 4-6 y 6-1.

Menos le costó ganar a su compatriota Medvedev. Superada ya la decepción de la final de la Copa de Maestros, aterrizó en Madrid y concluyó su primera puesta en escena en menos de una hora (6-0 y 6-2). El 2 del mundo conquistó en este curso cuatro títulos, incluido su primer Grand Slam, el US Open, ganado a Novak Djokovic.

Se unió Karatsev en el dobles para poner sobre la pista del Madrid Arena que esta Rusia tiene un abanico grande de opciones con muchas garantías de hacer un buen papel tanto en individuales como con parejas.

No es baladí que Ecuador haya sumado tres sets, uno ante Pablo Carreño el viernes, otro en el dobles ante la pareja española, y otro ante Rublev. En esta Copa Davis pasan los seis mejores de cada grupo y los dos mejores segundos, y para ello suma todo: juegos, sets, puntos. Así lo recordaba Rublev: «Cuando juegas por tu país todos los jugadores pueden ganar a todos. Hace dos años ganamos la primera ronda 3-0 y perdimos la segunda 1-2, contra España, pero ese punto nos hizo clasificarnos».

Ahí está Feliciano López, compitiendo en su Copa Davis número quince, treinta eliminatorias con esta de 2021. Todo entrega para defender la camiseta de España desde su debut en 2003. «Me he entrenado toda la vida para momentos como este», admitía tras abrir con victoria la eliminatoria ante Ecuador; más preparado y concienciado que nunca para sacar pecho ante los obstáculos y las bajas en este curso: Rafael Nadal, Roberto Bautista, Carlos Alcaraz. Es este torneo diferente a todo lo demás, es lo que dicen los protagonistas y es lo que se respira en el ambiente. «No tiene nada que ver a jugar por uno mismo. Esto siempre ha sido diferente», aseguraba Sergi Bruguera, capitán del equipo español, a este periódico. No solo es el conjunto de Bruguera (que ayer, por cierto, se llevó el primer punto ante Ecuador) quien lo siente. Ahí estuvo Roger Federer, cerrando el círculo en 2014 tras conquistar por fin la Ensaladera con Suiza, esa muesca que tenía pendiente para su vitrina.

No está el suizo por lesión en esta edición de Davis, de vuelta al calendario tras un año de excepción por el coronavirus. Tampoco Rafael Nadal, por el mismo motivo. Pero sí está Novak Djokovic, defendiendo la camiseta de Serbia como si fuera el más grande de los Grand Slams. En la jornada de ayer, partido individual y apuntado al dobles (al final descansó). Para no dejar nada al azar porque esta vez sí quiere levantar el trofeo. Se quedó en cuartos en 2019 (ante Rusia), y hoy capitanea al grupo Viktor Troicki, quien ya diera a su país el punto importante en la final de 2010 para conquistar la Ensaladera ante Francia.

Aunque es el número 1 quien vuelve a mostrar pasión, diez años más tarde, por una camiseta a la que golpea en el pecho para reivindicar que, por ella, hay amor, pasión y esfuerzo. El último del año. El más grande. Especialmente ilusionado Djokovic con el azul pegado a la piel porque, de pequeño, pudo jugar con Reino Unido, donde le ofrecían mejores escuelas y más competitividad para crecer como tenista, pero renunció a la oferta y es así como luce hoy honor y compromiso por la bandera.

«El último recuerdo de la Davis que tengo es triste, estábamos muy emocionados en 2019, pero volvemos a estar motivados para venir aquí juntos», indicó el serbio, hablando por todo el equipo. «Somos todos amigos y la química en el grupo es muy buena. Esto es un ingrediente esencial para el éxito», advertía antes de iniciar su jornada maratoniana: dos rondas. La primera, contra el austriaco Dennis Novak; la segunda, el dobles. Todo por Serbia. Aunque sea a puerta cerrada porque en la sede de Innsbruck se cumplen las restricciones por el Covid-19.

Djokovic acumula catorce ediciones, veintiocho eliminatorias. Y un arsenal de victorias individuales de 35. Más de una década con triunfos consecutivos, dieciséis partidos seguidos. La última derrota de Djokovic en la Davis data de septiembre de 2011, contra Juan Martín del Potro (7-6, 3-0 y ret). Desde ese momento, el serbio fue Serbia, apuntado a la causa para primeras rondas y solo saltándose la lista cuando sus mejores años le exigían también sus mayores energías y el calendario no daba para más.

También está Daniil Medvedev, que se medirá con España mañana (16.00 horas, Movistar). Es el número 2 y no ha querido perderse la cita. Es Rusia la que aparece en el marcador. No su apellido. Aquí no valen de nada ni su US Open ni sus títulos del año en Marsella, Mutua Madrid Open y Canadá. Aquí es Rusia la camiseta, el sudor, el orgullo. Como anécdota, Medvedev debutó con el conjunto nacional contra Djokovic, en febrero de 2017, y sorprendió con el primer set, pero después fue todo para el rival (3-6, 6-4, 6-1 y 1-0).

Estrena hoy orgullo ante Ecuador (16.00 horas) y mañana, contra España. «Ya jugamos este formato dos años atrás y sabemos cómo es la competición. La preparación está yendo bien», admitía el capitán ruso, Sharmil Tarpischev, también apegado a la Davis como nadie, pues el honor no solo se confirma en la pista, también en el banco. El ruso, de 73 años, entró en el cargo en 1974, y aunque con alguna ausencia en los noventa, ha ganado dos Davis con el equipo masculino (2002 y 2006) y cuatro con el femenino (2004, 2005, 2007 y 2008). Con la de hoy suma 67 eliminatorias.

También el banco de Ecuador lo ocupa un entrenador de larga vida. Raúl Viver apenas había soltado la raqueta cuando le ofrecieron el cargo de capitán. Era 1994. Clasificado su equipo a estas finales tras ganar a Japón, esta es su mejor participación desde los cuartos de final de 1985. Allí estaba ya Viver, pero como tenista. Hoy sigue defendiendo a Ecuador en la Copa Davis, el torneo del honor.

El dobles español formado por Pablo Carreño y Marcel Granollers se impuso al dúo ecuatoriano formado por Gonzalo Escobar y Diego Hidalgo por 6-4, 6-7 (5) y 7-6 (2) y redondeó la victoria local por 3-0 en el grupo A de las finales de la Copa Davis que se disputa en Madrid.

Los españoles se dejaron todo en la pista para apuntarse también el tercer punto, por cuanto cada partido y cada set serán decisivos para decidir el pase en un grupo que también incluye a Rusia.

Aunque en principio el dobles español iban a componerlo Feliciano López y Granollers, el capitán Sergi Bruguera alteró la dupla después de los individuales y dio entrada a Carreño, que acababa de ganar su partido ante Emilio Gómez en tres magas.

López había ganado también su encuentro previamente y en solo dos sets.

Carreño y Granollers dominaron sin apuros la primera manga, pero en la segunda desaprovecharon muchas oportunidades tanto en los juegos iniciales como en el de desempate.

La tercera manga se les puso de cara a los ecuatorianos con una rotura para 2-1, que mantuvieron hasta el 5-4. Una doble falta de Hidalgo y los buenos restos de Granollers permitieron a España recuperar la desventaja y conducir el choque a un nuevo juego de desempate.

Con un inicial los de casa encarrilaron la victoria que suponía el pleno, con tres victorias y seis a favor y dos en contra.

Antes, Feliciano López, elegido para ser el número dos del conjunto español tras la baja de Carlos Alcaraz por covid, logró el primer punto al vencer a Roberto Quiroz por 6-3 y 6-3.

Luego Pablo Carreño sobrevivió al empuje de Emilio Gómez, que nunca se dio por vencido, para lograr una victoria agónica en tres sets, por 5-7, 6-3 y 7-6 (5), después de dos horas y 37 minutos.

España descansará el sábado, pero Ecuador se medirá a Rusia con el reto mayúsculo de imponerse al equipo favorito si no quiere quedar eliminado.

Le tiembla el pulso a Pablo Carreño cuando defiende la camiseta nacional. El capitán, Sergi Bruguera, admitía que jugar en casa, además, a algunos jugadores les da moral y a otros les da presión. El asturiano pecó de nervioso en su estreno de la Copa Davis y tuvo que obligarse a remontar tras perder el primer set contra Emilio Gómez.

España suma el segundo punto de la eliminatoria contra Ecuador con más sufrimiento del esperado. Es verdad que en la competición por equipos de poco sirve el ranking y sí la emoción. Pero a Pablo Carreño se le puso cuesta arriba porque su tenis no estuvo todo lo fino que se requería en la empresa de hoy. Se desequilibró el español con los lanzamientos de Emilio Gómez (hijo de Andrés Gómez, campeón de Roland Garros en 1990), que apretó desde el fondo sin que su lado de la pista pareciera tener fin. Todo entraba. Atosigó a Carreño y le birló un turno de saque para ponerse 2-4 que hizo temblar al pabellón. También lo hizo levantarse para arropar al asturiano, que recuperó la compostura, y el saque, para imponer ranking y lógica. Sin embargo, todo saltó por los aires en el duodécimo juego: otro temblor demasiado inoportuno para Carreño, que entregó el set con una doble falta.

Tembló con el servicio, tres dobles faltas, y los nervios le hicieron sudar demasiado en la empuñadura, sin conectar su buen juego ante un Gómez que se jugaba todo y todo lo acertaba. Sin embargo, con paciencia, cierta pericia de Bruguera en los descansos y mucho pundonor, la grada española fue levantando la moral ante la numerosa tropa ecuatoriana desplazada al Madrid Arena. El punto de inflexión llegó en el 2-3 del segundo set, cuando el asturiano levantó dos complicadas bolas de break. Fue el estímulo que necesitaba para entender que es el número 1 del equipo en esta Copa Davis y que debía ejercer como tal.

Se celebró después cada punto; la estrategia de Bruguera para que Carreño se centrara en que podía ganar al ecuatoriano. Recital del número 20 del mundo para alegría de todos en la segunda manga. Pero hubo tiempo de complicarse el asunto, cuando el español sacaba con 5-3 para ganar el encuentro. Otro temblor y juego para Ecuador. No tuvo más alternativa Carreño que remar un poco más, ya en el tie break, para cerrar el puño por fin.

Aunque se complica con este set perdido el pase porque solo van a la siguiente fase los seis primeros de cada grupo y los dos mejores segundos, y el personal da por hecho que Rusia es superior en la eliminatoria del domingo. No obstante, en el tenis, y sobre todo en la Copa Davis, la lógica y el ranking imperan poco. Esto va de emociones.

Aunque lleve treinta eliminatorias de Copa Davis, aunque sean quince ediciones en el torneo por equipos, los nervios de comenzar siempre están ahí. Se presentaba Feliciano López en el Madrid Arena como cabeza de cartel en la eliminatoria contra Ecuador y ni siquiera un veterano como él pudo apartar el nerviosismo de romper el hielo al principio del partido. Para empezar, una doble falta. De pronto, un 0-40. Extrañeza en la grada, semivacía por las horas todavía, y miradas en el equipo español. Pero el toledano está hecho para temblores de mano sobre todo si se juega por España. Enseguida le encontró el truco a la pista y a la eliminatoria de esta edición de 2021. Con un arrebato de orgullo, le dio la vuelta al marcador para imponer la lógica: el primer punto para España.

A partir de ese primer tanteo, el español no dio opción alguna a Roberto Quiroz, 291 del mundo. Apuntó López al saque, 14 aces (aunque también seis dobles faltas), y se deleitó y deleitó con dejadas y remates en la red. Consiguió dos de cinco opciones de rotura e hizo frente a las cinco con las que se encontró. Sumó seis juegos el ecuatoriano, casi contento por haber competido ante López, que soltó la raqueta al terminar con un pasante de drive impecable. Cuarenta años llenos de tenis y calidad que escriben en este partico inaugural de la Copa Davis 2021 el guion que planeaba España: primer punto en dos sets y sin sufrir.


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