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Viajes

Una ermita en un cráter y otras joyas del gran paisaje volcánico de la Península

La zona volcánica de la Garrocha, en Gerona, es seguramente el mejor exponente de paisaje volcánico de la península ibérica, con unos cuarenta conos volcánicos y coladas de lava. Este Parque Natural está formado por once municipios e infinidad de rutas para recorrer a pie, en bici o en globo -una gran idea para apreciar la enormidad del conjunto- en un espectáculo natural en el que abundan encinares, robledales y hayedos. La actividad volcánica en esta zona se remonta a cientos de miles de años, o a 11.000 en los ejemplos más recientes. La mayor parte del territorio se encuentra a menos de 600 metros de altura y las montañas más altas no superan los 1.600 m, un terreno sin demasiados desniveles que admite paseos turísticos en un carro de tracción animal. Quizá una de las rutas más sobresalientes sea precisamente la que une Fageda d'en Jordà y los volcanes de Santa Margarida y del Croscat, tres de los lugares más conocidos y atractivos del Parque Natural. Lo habitual es empezar por el Área de Can Serra (en la Fageda d'en Jordà), aunque también se puede empezar por el Área de Santa Margarida, ambas en la carretera GI-524, de Olot a Santa Pau. La famosa Fageda d'en Jordà -inmortalizada por el poeta Joan Maragall en el poema 'La Fageda d’en Jordà'- es un hayedo excepcional por crecer en un terreno llano, de baja altitud (550 m), sobre la colada de lava del Croscat. Es un paisaje que se 'ilumina' especialmente con los colores del otoño que ahora se despereza. En el entorno de Santa Pau -un interesante conjunto medieval que data del siglo XIII- se halla el volcán de Santa Margarida, uno de los paisajes señeros del Parque Natural de la Garrocha, por la belleza de su paisaje y también por la espectacular ermita (Santa Margarida del Clot) que está en el centro del cráter. Tiene 700 m de altitud, entró en erupción hace más de 11.000 años y desde entonces está inactivo. En el interior de su cráter, de unos dos kilómetros y cubierto de hierba y arbustos, se alza una inesperada ermita románica. La pequeña iglesia, que da nombre al volcán, fue destruida durante el terremoto de 1428 mientras que el edificio actual data de 1865. En el interior del templo, de una sola nave y sillares, se venera la imagen de Santa Margarida de la Cot, réplica de la original del siglo VI y que se encuentra en el Museo Diocesano de Gerona. Paisaje volcánico de La Garrocha - Rafael López-Monné. Arxiu Imatges El Croscat es el volcán más grande (y el más joven) de la península ibérica, con una altura sobre el nivel del mar de 786 m, 160 m de altura, 600 m de longitud y 350 m de anchura máximas. Tuvo dos erupciones, la primera y mayor hace 17.000 años, y la segunda hace 11.500 años. El cráter tiene forma de herradura, esculpido por la lava en sus múltiples erupciones. En la cima están los restos de una torre de defensa, que actualmente se ha reconvertido en una torre de comunicaciones. Entre Olot y Santa Pau hay dos grandes aparcamientos habilitados para la recepción de visitantes: el área de Can Serra, situada justo al lado de la Fageda d'en Jordà, y el área de Santa Margarida, situada justo entre los volcanes de Santa Margarida y del Croscat. Ambos aparcamientos son los puntos de salida de varios itinerarios señalizados que permiten visitar la zona central del parque. El Montsacopa 'vigila' Olot - Pep Callís. Arxiu Imatges Otro de los volcanes más conocidos de la zona es el Montsacopa, situado casi en el casco urbano de Olot, al que se puede subir dando un paseo sin más complicaciones. Se estima que entró en erupción hace más de 100.000 años y la forma redonda casi perfecta de su cráter es única en todo el parque. El mercado de la ciudad, aparte de un edificio ejemplar y sostenible, es el mejor lugar para comprar y probar los productos de todo tipo criados y cultivados en tierra de volcanes. Pueblos con encanto Castellfollit de la Roca - Jordi Renart La visita puede extenderse mucho más allá de estos apuntes, entre senderos... y preciosos pueblos. En este último capítulo hay que anotar en la agenda Castellfollit de la Roca, cuyas casas cuelgan en un equilibrio que da vértigo sobre una colada basáltica. O Sant Joan les Fonts, con sus coladas de lava y el patrimonio medieval. Y, por supuesto, Besalú -a hora y media de Barcelona-, pueblo medieval que siempre ha sido el acceso natural desde la costa a la comarca. También es recomendable visitar Olot, capital de la comarca de la Garrocha y uno de los centros de producción de arte cristiano o imaginería religiosa, desde figuras de belén a auténticas obras de arte sacro. Se trata de una industria de los santos de fuerte inspiración artística y no meramente 'kitsch'. Cocina volcánica La gastronomía es otro aliciente garrochí, para visitar la húmeda comarca gerundense y reservar mesa en los restaurantes del colectivo Cocina Volcánica, «esa tierra fértil y llena de vida donde arraiga el maíz, las alubias, el alforfón, la patata, el nabo, la cebolla, la trufa, el escarlot y la castaña que acompañan el cerdo, los caracoles y el jabalí», según proclaman en los ocho restaurantes que forman parte de este grupo. En la zona está también Les Cols, un restaurante con dos estrellas Michelin. Y Les Cols Pavellons, alojamiento peculiar con unas inusuales habitaciones de decoración zen con suelo y paredes de cristal. La masía del restaurante y los alojamientos están rodeados de campo y cuentan con cinco pabellones, cada uno equipado con un onsen climatizado, baño privado y un cómodo futón.

Luna llena de Valduero: cómo es la cata más prestigiosa y bucólica del verano

Hay que ponerse en situación. Fue la noche del 19 al 20 de septiembre, al final del verano, en una carpa montada entre las viñas de la Bodega Valduero, al norte de Burgos. Olía a uvas y se respiraba la pasión por el vino del equipo de Valduero y de un grupo selecto de sumilleres de España, invitados a catar bajo la luz de la luna llena. La Luna llena de Valduero empieza a convertirse en un clásico, con solo tres ediciones. El entorno, la fecha y la magia que se respira en este lugar de la Ribera del Duero completan un triángulo virtuoso. Allí estaban prestigiosos chefs, varios de ellos con estrellas Michelin, del grupo Paraguas -un conjunto de restaurantes de éxito con presencia en Madrid desde 2004- y clásicos de la cocina de Madrid y Barcelona. De Madrid acudieron los sumilleres de La Terraza del Casino, de Paco Roncero, con dos estrellas Michelin; Estimar, de Rafa Zafra, Urrechu, Numa Pompilio, Ten con Ten, Paraguas, Alabaster, Berria, Distinto, Castizo, Carbón Negro, Zalacaín, Tatel, Don Lay, Paco Roncero, Roostiq y Mannix. Y de Barcelona se sumaron a la gran noche en el viñedo Petit Celler, Wines and Copas, Syrah Terrassa, Cristina Guillén selección, Unanim y Lluis&Tu. Cena entre las viñas en ValdueroLos invitados llegaron a las 18.30 horas y fueron recibidos con un Valduero Blanco 2020, el primer blanco de uva albillo de la Ribera del Duero. Es el blanco natural de Valduero, convertido en un imprescindible en las terrazas de verano. Dentro del viñedo, la cena se sirvió en unas carpas bajo la luz de la luna llena, maridada con reservas y grandes reservas de Valduero: Valduero Una Cepa 2016, Valduero 6 Años 2012, Valduero Dos Cotas Reserva 2014 y Valduero Dos Racimos Gran Reserva 2011. Este año el vino de la luna llena fue ‘Valduero Una Cepa Premium 2010’, una serie limitada de novecientas botellas, que enamoró a los asistentes y que suscitó comentarios como «¡qué explosión de aromas!» y «¡qué elegancia!». La anterior añada 2009 se agotó en menos de un año, debido a la gran aceptación que tuvo entre expertos y consumidores. Como broche final, durante la cena llegó la gran sorpresa: un 15 litros (Nabucodonosor) de Valduero 6 Años 2011, que demostró el potencial de guarda que tiene este vino.

El faro que aguantó en pie tras la erupción de un volcán en las Azores

La isla de Faial, una de las nueve que componen el archipiélago portugués de las Azores, es muy popular por estar considerada una parada obligatoria de cruceros y barcos de recreo en medio del Océano Atlántico, pero también ha alcanzado fama por sus monumentos naturales, en especial por uno de ellos localizado en la Ponta dos Capelinhos, al oeste de la isla: su volcán, el último en 'rugir' en estas islas lusas, surgido de las profundidades del océano en 1957. El 27 de septiembre de ese año comenzó una gran erupción submarina acompañada de gas y nubes de vapor que llegaron a alcanzar los 4.000 metros. Se formó entonces un primer islote que desapareció después hasta que un segundo islote-volcán quedó unido a Faial por un istmo de lava y de ceniza. Durante 13 meses, hasta el 24 de octubre de 1958, el volcán tuvo explosiones submarinas, erupciones, coladas de lava, erupciones y lluvias de ceniza que recubrieron el pueblo de Capelo y su faro que permanece hoy en el lugar como si fuera un espectro testigo de la catástrofe. Este faro, que parece sacado de una película de terror con el océano al fondo y la oscura tierra que lo rodea, y algunas otras casas destruidas en los alrededores remarcan el carácter dramático de un paisaje realmente único que impresiona en el archipiélago de las Azores. Y esa sensación todavía es mayor cuando sabes que al final de la erupción el volcán había agrandado la isla 2,5 kilómetros cuadrados. Los interesados en profundizar en la historia del volcán Capelinhos pueden visitar su centro de interpretación, que se sitúa bajo los restos del faro, comparando sus erupciones con las de otros volcanes del mundo. En contraste con la decrépita imagen exterior del faro, este moderno espacio bajo tierra, uno de los más reconocidos a nivel mundial en el estudio de los volcanes, está abierto desde su inauguración en agosto de 2008 y permite recrear e interpretar, mediante el uso de recursos multimedia, la erupción de 1957 analizando los efectos del fenómeno volcánico. En el tour que se puede contratar se puede ver una película en 3D sobre la formación de la tierra y las diferentes salas de exposición -'faros', 'erupción', 'el volcán', 'Los volcanes en el mundo', 'Azores' y 'Faial'- además de las exposiciones temporales que se organizan en este complejo subterráneo. Finalmente, con la entrada del centro, se puede acceder a pie a la parte superior del faro para admirar el paisaje volcánico, con una paleta de colores variados, y observar cómo las olas del Océano Atlántico rompen en la costa. La experiencia siempre resulta emocionante. Desde el faro se pueden tomar varios senderos por los alrededores. Uno de ellos alcanza las zonas más elevadas del volcán, donde nidifica y vuela el charrán común, a las que se puede subir a través de un camino protegido con una barandilla de madera y otro sendero se acerca hasta el antiguo Porto do Compido, un antiguo puerto ballenero que mantiene su estructura original con una larga rampa en dirección al mar. Se cuenta que el puerto daba trabajo a los mejores arponeros del archipiélago y que en su época de mayor esplendor guardaba una flota de veinte barcos balleneros. Una sala del centro de interpretación del volcán de Capelinhos Información: El faro de Capelinhos mide 34,25 metros. Comenzó a ser construido en 1894 y las obras concluyeron dos años después. Finalmente fue inaugurado en 1903. Fue desactivado en septiembre de 1957, debido a la erupción volcánica. La visita: Entre el 1 de abril y el 31 de octubre el Centro de Interpretación del Volcán de Capelinhos abre todos los días de 10 a 18 horas y propone visitas guiadas a las 11, 13, 14.30 y 15 horas.

Diez bocados en la Capital Española de la Gastronomía

¿Ha oído hablar de los 1.001 sabores de la Región de Murcia? Harían falta horas para explicar lo que se siente al paladearlos en cada uno de sus bocados, pero lo mejor es descubrirlo por uno mismo. De hecho, este año es una buena ocasión: la Región de Murcia es la Capital Española de la Gastronomía 2021. Esta es una apetitosa selección para tomar nota y no dejar de probar nada en una visita a la Región en forma de ruta gastronómica. 1. Tapa reina: la «marinera». La tapa estrella de Murcia tiene nombre propio: marinera. Algo tan sencillo como ensaladilla rusa sobre una rosquilla coronada con una anchoa. El nivel ‘pro’ se alcanza cuando consigues acabártela sin que se rompa. Aunque es típica de la ciudad de Murcia, en realidad es un imprescindible en cualquier ruta de ‘tapeo’, independientemente del rincón de la Región en el que nos encontremos. 2. Gamba roja de Águilas o cómo llegar al paraíso. Cuando los productos se tratan con mimo, se nota. Es lo que ocurre con la gamba roja de Águilas, capaz de elevar el nivel de un aperitivo hasta límites insospechados. Los pescadores cuidan con esmero este icónico tesoro del mar desde tiempos inmemorables, y el resultado no puede ser mejor. Plancha caliente, sal gorda, vuelta y vuelta y un vino blanco. Llegar al paraíso gastronómico nunca fue tan fácil. 3. El pulpo al horno, un bocado que siempre deja con ganas de más. Aunque es cierto que tomar un bocado de pulpo es un acierto siempre, te sabrá aún mejor si está hecho al horno. El secreto: que esté horneado con cerveza, vino o coñac. De esa forma se logra un sabor y una textura inigualables. 4. Un clásico que nunca pasa de moda: la ensalada murciana. Hay tradiciones que no deben perderse nunca. Lo mismo sucede con la ensalada murciana, un clásico de los 1.001 sabores que nunca falla: tomate, huevo, atún, cebolla y aceitunas. Una receta simple, sana y refrescante. El ingrediente principal es el tomate, que, por supuesto, tiene que venir de la huerta murciana, o dicho de otro modo, de la Huerta de Europa. 5. Un ‘must’ de cuchara: el arroz caldero. Es típico de las zonas de Cartagena y el Mar Menor, pero un plato de ‘arroz caldero’ sabe a gloria estés donde estés. Arroz, ñoras, mújol, dorada… Un icono de la gastronomía de la Región de Murcia que conquista hasta los paladares más exquisitos una y otra vez. 6. Una receta que sorprende: gazpachos del altiplano. Dentro de la Región de Murcia pueden observarse diferentes características en la cocina de cada uno de sus rincones. Si viajamos hasta la comarca del altiplano, concretamente hasta las localidades de Yecla y Jumilla, no podremos dejar de probar su particular gazpacho, preparado con carne de caza o corral, caracoles y champiñones o setas. Se sirve sobre una torta que, tras comer todo lo que sobre ella descansa, te regala el placer de degustarla a pellizcos acompañada de anchoas o de miel. 7. Tres vinos con Denominación de Origen para convertirse en todo un enófilo. Amantes del enoturismo, la Región de Murcia será para vosotros un destino de ensueño. Podréis brindar con vinos con tres Denominaciones de Origen: Bullas, Jumilla y Yecla. Cada una de estas localidades cuenta con una Ruta del Vino certificada por la Asociación Española de Rutas del Vino, ACEVIN. Visitas a bodegas, paseos entre viñedos, catas… El abanico de posibilidades para adentrarse en la cultura del vino es muy amplio en la Región de Murcia, conocida también como el Reino de la Monastrell. 8. Paparajote, el final más dulce. Los más golosos no podrán vivir sin el paparajote, el postre más aclamado. Este dulce bocado consiste en una hoja de limonero (ningún cítrico más murciano que el limón) rebozada en una masa de harina, huevo, leche y raspadura de limón que posteriormente se fríe y se espolvorea con canela y azúcar. Aviso importante: que no intenten engañarte, la hoja no se come. 9. ¿Café? Sí, por favor, pero que sea asiático. Por fin llega el esperado momento del café. Pero no un café cualquiera. En la Región de Murcia, la mejor elección siempre será un asiático, inspirado en la bebida que tomaban los marinos que llegaban desde Asia al Puerto de Cartagena. Se trata de un original y delicioso café con leche condensada y brandy, acompañado de unas gotitas de Licor 43, canela, corteza de limón y granos de café. ¡Delicioso! 10. Pastel de carne, un manjar ‘take away’. Para disfrutar de los 1.001 sabores en casa o para llevarlos en tu mochila cuando vayas de excursión, la mejor idea es hacerse con un pastel de carne: hojaldre, huevo, ternera, chorizo y especias. Contundente y exquisito. Aunque este tesoro gastronómico es propio de la ciudad de Murcia, donde incluso se le rinde homenaje con el «Día del Pastel de Carne» en las Fiestas de Primavera, puede encontrarse en cualquier parte de la Región de Murcia. Son mucho más numerosas las delicias de 1.001 sabores que no pueden dejar de probarse, pero resulta preferible no desvelar todos los secretos gastronómicos de la Región de Murcia. Es mejor descubrirlos (y saborearlos) en primera persona.

Cuándo se podrá viajar a Estados Unidos y quiénes podrán hacerlo

Desde que comenzó la pandemia de coronavirus en marzo de 2020, los viajes internacionales se han complicado, sobre todo de cara a cruzar a países del otro lado del Atlántico. Actualmente, viajar a Estados Unidos desde España no es posible, debido a la Proclamación Presidencial 10143, la cual suspende la entrada de los extranjeros al país norteamericano para los 26 del espacio Schengen. Sin embargo, esto cambiará muy pronto. La Casa Blanca ha anunciado que reabrirá finalmente sus fronteras tras un año y medio de cierre. Esto significa que los extranjeros procedentes de España y otros países hasta ahora vetados podrán viajar directamente a aeropuertos estadounidenses. Esta reapertura será efectiva a partir de noviembre. Condiciones para los viajeros Todos aquellos que deseen viajar a Estados Unidos podrán hacerlo siempre y cuando hayan recibido la pauta completa de alguna de las vacunas contra el coronavirus. De momento, la Casa Blanca no ha aclarado si aceptará todas las vacunas o únicamente las tres que se han administrado en Estados Unidos, que son las de Pfizer, Moderna y Janssen. Durante los próximos días, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, dependientes del gobierno federal, anunciarán una decisión. Además, todos los extranjeros que lleguen a un puerto de entrada estadounidense tendrán que haberse sometido a una prueba diagnóstico de coronavirus, ya sea de antígenos o PCR, en los tres días previos a la realización del viaje. Eso sí, no se requerirá ningún tipo de cuarentena en Estados Unidos. La Casa Blanca pedirá a las aerolíneas que recopilen información sobre los pasajeros, para poder llevar a cabo un seguimiento de posibles contagios en caso de que alguno de ellos de positivo en coronavirus. Actualmente solo algunas aerolíneas realizan este tipo de registros. De esta forma terminan las restricciones impuestas por Donald Trump al principio de la pandemia, que impidieron la entrada a los extranjeros que hubieran estado 14 días antes en China, Irán, India, Brasil, Sudáfrica y el espacio Schengen, en el que se incluye España, además de Reino Unido.