China busca entrar en la alianza comercial del Pacífico como respuesta al acuerdo Aukus

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El acuerdo de seguridad anunciado esta semana entre EE.UU., Reino Unido y Australia -conocido como Aukus- ha agitado las aguas de las relaciones exteriores en varias regiones. El pacto, por el que los tres países acuerdan compartir conocimientos y tecnologías estratégicos en defensa y seguridad, es el ejemplo más claro hasta el momento de la orientación definitiva de la política estadounidense hacia la región Asia-Pacífico para contener a China y la menor importancia que Washington concede a su relación con socios tradicionales, como la Unión Europea. La consecuencia inmediata y con mayor calado de Aukus es la colaboración entre los tres países para que Australia obtenga a la mayor celeridad submarinos de propulsión nuclear, un arma decisiva en el control militar de los océanos y que busca debilitar el expansionismo de China en la región. La primera víctima del pacto es Francia, con quien Australia tenía un acuerdo multimillonario para el desarrollo de submarinos, y que considera que Washington y Canberra le han dado una puñalada por la espalda. El gran teatro de las relaciones exteriores se ha mudado del Atlántico al Índico-Pacífico y, tras Aukus, China fue el siguiente en mover pieza. Horas después de conocerse el pacto de seguridad, las autoridades de Pekín solicitaron el ingreso en la Alianza Transpacífico (CPTT, en sus siglas en inglés), un acuerdo de libre comercio que une a una docena de economías de la región, incluidos Japón, Canadá, Chile, Nueva Zelanda y la propia Australia. Una posible entrada de China en el CPTPP -formalizada por su ministro de Comercio, Wang Wentao- ocuparía el espacio dejado por EE.UU. La anterior versión del acuerdo de libre comercio -conocido como TPP- tenía como principal impulsor al expresidente de EE.UU. Barack Obama. Su sucesor, Donald Trump, sacó a EE.UU. del pacto en 2017, poco después de llegar a la Casa Blanca. China ya ha conseguido ser parte de otro gran acuerdo de libre comercio en la región -el llamado RCEP- firmado por 15 países el año pasado y ahora busca meterse en el CPTPP. Algunos de sus miembros ya han advertido de que no será un camino fácil: «Japón considera que es necesario determinar si China está preparada para cumplir con unos estándares extremadamente altos», reaccionó ayer el ministro nipón de Economía, Yasutoshi Nishimura. Un alto cargo de nivel inferior, Kenki Nakahishi, sugirió en Twitter que los fuertes subsidios a empresas de titularidad estatal y la aplicación arbitraria de la ley por parte de China hacían que sus posibilidades para entrar en el acuerdo estén «cerca de cero». Integración frente a guerra y destrucción El portavoz del ministerio de Exteriores de China, Zhao Lijian, defendió ayer que la solicitud para entrar en el CPTPP está «completamente desconectada» del anuncio de creación de Aukus. Añadió que la intención de Pekín es impulsar la integración regional mientras que los países de Aukus «promocionan la guerra y la destrucción». Más vehementes fueron los artículos de ‘Global Times’, periódico estatal manejado por el Partido Comunista de China. Aseguraron que EE.UU. «está perdiendo la cabeza tratando de levantar a sus aliados contra China» y que Australia es un «perro de compañía» y que ahora puede convertirse en «objetivo nuclear» para el gigante asiático. El acuerdo Aukus incide en una de las debilidades militares de China: los submarinos de propulsión nuclear. Solo siete de los 62 submarinos de ataque de la armada china tienen esa tecnología, mientras que los 52 del ejército estadounidense son de propulsión nuclear. Aukus proporcionará ocho a Australia, en un pacto que arrincona a Francia, con quien el Gobierno de Canberra tenía un acuerdo para construir una docena de submarinos. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, comparó a Joe Biden con Trump por la decisión, con la que las navieras galas pierden un contrato multimillonario. Jen Psaki, portavoz del presidente de EE.UU., aseguró que Biden «no piensa mucho» en la comparación hecha por Le Drian y que está centrado «en la seguridad en la región Índico-Pacífico».

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