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Cincuenta sombras de Geri

Escrito por el abril 21, 2022

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La carrera de Gerard Piqué ha estado trufada de tantos éxitos deportivos como incidentes fuera de los terrenos de juego. Y la mayoría acompañados de cierta polémica ampliada mediáticamente por su afiliación azulgrana. De carácter bromista, sus gamberradas han traspasado en muchas ocasiones el umbral del mal gusto, como cuando lanzó un escupitajo a Pedro Cortés, expresidente del Valencia y delegado de la selección española, durante la celebración del Mundial de Sudáfrica, o cuando tiró una bomba fétida en el avión que transportaba al equipo y a la prensa a Helsinki para disputar un amistoso. Otros incidentes han sido mucho más cuestionables: trifulcas con la Guardia Urbana («Me tenéis envidia porque soy famoso y esta denuncia va a quedar en nada porque llamo a tu capo y me la quita», espetaba porque le multaban por un mal estacionamiento), accidentes de coche (en 2012 un autobús le arrancó la puerta y se marchó dejando el vehículo abandonado) y problemas con su carnet (en 2018 fue multado con 48.000 euros por conducir sin puntos).

Un historial al que hay que añadir condicionantes políticos que enervan a los aficionados de fuera de Cataluña. En 2011 tras empatar en el Bernabéu entraba en el túnel de vestuarios gritando: «¡Españolitos, ya os hemos ganado vuestra Liga española, que os den! Ahora os vamos a ganar la copa de vuestro Rey». El mismo al que, según se conoce ahora, trató de pedir ayuda para su negocio como comisionista en Arabia. Manifestaciones que le han generado la animadversión de casi todas las aficiones de LaLiga.

El último capítulo de las escuchas de las conversaciones con Rubiales tampoco le deja bien. En primer lugar le pide un trato de favor al presidente de la Federación para que interceda por él y logre que el combinado de Luis de la Fuente le convoque para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio. «Esta me la tienes que hacer, eh Rubi, me la tienes que conseguir, hostia. Me hace una ilusión que te cagas jugar los Juegos Olímpicos», le solicitó a Rubiales. Yen segundo lugar, critica a Sergio Ramos cuando se entera que el sevillano también quería ir. «Lo de filtrarlo primero para meter presión es mucho de su estilo», le indicó a Rubiales. También quedó grabado cómo se la jugó al presidente del sindicato de futbolistas para que lo apoyara en el negocio de Arabia, como si no supiera de qué iba el tema de ese viaje.

Personaje detestado y aborrecido por lo que traslada y a quien representa goza del beneplácito del Barcelona, que le permite vivir bunquerizado de las críticas exteriores. «Piqué está comprometido, se la juega siempre por el Barça. Esta temporada ha jugado en ocasiones con molestias y ha tenido que hacer un sobresfuerzo. Es una referencia dentro del equipo», le defendía ayer Laporta. Y Xavi le justificaba. «Él es así, una persona muy extrovertida que le gusta estar en boca de la gente. En este sentido somos antagonistas, yo prefiero ser mas prudente y diplomático. Es Gerard, lo conozco, si estuviera distraído o le faltase concentración soy el primero que le avisaría. Pero esto le da gasolina, le da adrenalina, es como una droga en el buen sentido de la palabra. Es Gerard, nos ha dado un rendimiento brutal y lo hemos echado de menos», aseguraba el técnico.

El apoyo de Xavi
Lejos del discurso que ofreció al firmar por el Barcelona y anunciar una serie de normas a seguir («los jugadores se deben a la profesión, al club y a la afición»), el técnico transige ahora con la personalidad y costumbres de Piqué: «Me molesta que los jugadores no estén centrados en el trabajo o no den el 100% en el entrenamiento o el partido, eso sí sería un problema. Es Gerard, he sido compañero suyo muchos años, sé gestionarlo, él lo sabe gestionar y lo necesita. Necesita estos estímulos para competir mejor. Es Gerard, lo conozco muy bien y no tengo problema con él».

Tras conocerse su faraónico contrato, logrado en el momento de más debilidad económica del club («presi, quiero ser el defensa mejor pagado del mundo», le pidió a Bartomeu), sus múltiples negocios, sus polémicas intervenciones públicas en programas televisivos o con youtubers, el cobro de comisiones por acuerdos que le colocan bajo una lupa ética y legal, el siguiente paso parece ser la presidencia del club, objetivo que nunca ha escondido. El socio culé, lejos de criticar su actitud parece comulgar con su controvertida forma de actuar.

«Si ahora mismo dimitiera Laporta y Piqué pudiera presentarse a las elecciones, las ganaría de calle», asegura Toni Balaguer, presidente de la peña barcelonista de Andratx, una de las de más solera de Mallorca. «Todo lo que ha sucedido ahora con la Supercopa no ha perjudicado su imagen de cara al socio del Barcelona. Vemos que es un jugador que da la cara, que va de frente y que dice lo que piensa. Ya le conocemos, sabemos cómo es y nos gusta», añade Toni B. Moreno. «Su carrera electoral sigue inmaculada, no le ha perjudicado, lo que pasa es que lo que dice y hace escuece en Madrid», coinciden.


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