Dzanan Musa, el niño prodigio al que repudió la NBA y que ahora triunfa en España

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Con 15 años, Dzanan Musa ya había debutado como profesional. Uno más tarde, estaba disputando la Euroliga y antes de los 20 ya se había marchado a la NBA, drafteado por unos Nets en los que nunca tuvo protagonismo. Camino veloz hacia la cumbre que se le atragantó a este bosnio que tuvo que afrontar el difícil camino de vuelta a Europa y que ahora triunfa en España, feliz de nuevo por haber recuperado la alegría en las filas de un recién ascendido como el Breogán. «Hay algunos jugadores que van demasiado pronto a la NBA y luego su carrera sufre altibajos. Por ejemplo, si hace seis años me hubieran dicho que Musa iba a jugar ahora en la liga ACB con el Breogán no me lo hubiera creído. Y Musa va a jugar en un recién ascendido de la ACB. Un gran fichaje y un jugador del que hace seis años todo el mundo hablaba como fijo para jugar muchos años en la NBA». Las palabras son de Pablo Laso, que en una reciente entrevista con ABC reflexionaba acerca de ese éxodo temprano del talento a la NBA que es cada vez mayor. Fenómeno que se ha acelerado en los últimos años, fruto de la globalización, pero también de la mejora de la cantera europea y africana -en menor medida la asiática-. Un proceso que ha encumbrado a muchos jugadores, pero que se le ha atragantado a otros tantos. Un ejemplo de salto fallido a la liga americana es el mencionado Musa (Bosnia-Herzegovina, 1999), niño prodigio del baloncesto europeo junto a Luka Doncic que fue elegido en el draft de 2018 por los Nets como gran promesa. Expectativas que nunca cumplió. O que no le dejaron cumplir. Porque la NBA es así y muchas veces no se tiene paciencia y le cuesta desarrollar ese talento que aglutina. El pasado mes de enero, tras una travesía por el desierto que había durado más de dos años, Musa decidía volver a Europa y lo hacía de nuevo a lo grande. Fichando por el Efes, uno de los gigantes del continente, en el que tampoco llegó a encajar. Decidió entonces romper con todo el bosnio, un veterano y un trotamundos con solo 22 años. Rompió su contrato con el equipo turco y se lanzó a los brazos del Breogán, recién ascendido a la ACB con el que debutó este fin de semana con una actuación memorable. Victoria y 25 puntos para él. Alegría gigante para domar un carácter complicado. Porque ese ha sido uno de sus problemas estos años. Los que le conocen dicen de él que le sobra talento, pero también arrogancia. Unos humos que ha ido rebajando en su paso por la NBA y la liga turca. A Lugo ha llegado un tipo sencillo, marcado aún por las cicatrices del pasado. «La gente de los Balcanes tiene una disciplina que no se ve en el resto de países. Somos niños de la guerra. Cuando yo nací ya había terminado el conflicto, pero me sentía así porque mi padre estaba todavía en el ejército y era el responsable de 2.000 soldados. Tenemos algo que nadie puede describir, sólo sé que la guerra nos hizo más fuertes», reconocía hacer unos meses el alero, dejando clara su fortaleza dentro y fuera de la pista. A él lo comparaban con Doncic, pero sus caminos se separaron y su porvenir ha sido muy diferente. El esloveno encontró en Madrid el lugar ideal para crecer. Lo hizo y dominó en Europa antes de irse a la NBA, donde se ha asentado en un equipo que ha creído en él. Para Musa, todo ha sido una pesadilla desde que abandonó Zagreb. Un mal sueño del que quiere despertar en Lugo, donde el niño prodigio quiere volver a brillar con luz propia.

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