El final de una época

Era un adiós anunciado desde que Cristiano destrozó el gran éxito de la tercera Champions consecutiva con sus declaraciones ególatras, realizadas en Kiev, en las que se olvidó del gran éxito del equipo para dejar entrever un distanciamiento con el club que se ha hecho oficial ayer. Sus malas formas constantes para solicitar un aumento de sueldo, que consiguió hace un mes, no han evitado el adiós. Su individualismo ha colmado la paciencia del Real Madrid. Ronaldo abandona la entidad en la que ha ganado cuatro Champions, cuatro Balones de Oro y tres Botas de oro, entre otros muchos títulos y galardones. El portugués ya es profesional de la Juventus de Turín, tal y como deseaba. Se acaba una era gloriosa para el jugador, similar a la que Di Stéfano lideró desde 1953. Jorge Mendes propuso el traspaso de su representado a varios grandes de Europa durante un mes y tres le negaron la opcion, el PSG, el Chelsea y el Manchester United, dada su edad. Fue la Juventus de Agnelli la que apostó por el Balón de Oro y ha conseguido su objetivo. El acuerdo se cerró ayer, a las tres de la tarde, a cuatro bandas, entre el Real Madrid, Jorge Mendes, Agnelli y el futbolista. El presidente de la Juventus viajó a Grecia, donde estaba de vacaciones el Balón de Oro, para concretar el traspaso, que se hizo oficial tres horas después del comienzo de una negociación que ya se encontraba muy avanzada en los puntos culminantes. El futbolista ha sido transferido por cien millones de euros. Jorge Mendes y José Ángel Sánchez estuvieron en contacto diario durante varios días para formalizar el convenio, el precio, la forma de pago y las formas, que eran muy importantes. Florentino Pérez regía desde el timón todos los pasos. «Necesito un nuevo reto» El Real Madrid quería que constara con claridad que era su buque insignia quien quería irse, razón por la que deseaba que el mejor jugador del mundo diera una rueda de prensa o emitiera un comunicado oficial para explicar sus argumentos. Al final, se optó por la publicación de una carta oficial del hombre que ha roto todos los récords de la empresa con la obtención de 450 goles en 438 partidos disputados en nueve temporadas. Se eludió la comparecencia en persona porque el delantero no quería someterse a una rueda de prensa en la que podía meter la pata y destrozar, como hizo en Ucrania, el ambiente. Ha sido su petición clara para poder dejar el Madrid la clave para que la institución accediera a la operación y rebajara su precio desde los mil millones de euros que constaban en su cláusula de rescisión hasta los cien que definen el traspaso. El Real Madrid podía haber obtenido más dinero si hubiera forzado la máquina durante todo el verano. Pero no era el objetivo del club. Fue Cristiano quien comenzó este viaje. La Juventus fue el único equipo que respondió a Mendes y expuso que no podía pagar más de cien millones. La Fiat, empresa que dirigen los Agnelli, financiará el pago de ese dinero, la mitad ahora y la otra mitad el próximo año. La publicidad de la imagen de Ronaldo con las marcas de coches que controla la familia Agnelli intentará recuperar una inversión que, junto a los 120 millones que el ariete recibirá en cuatro años y los 12 que deberá abonar al Sporting de Lisboa y al Manches por derechos de formación, ascenderá a 232 millones. Pero todo se llevaría a cabo si el mejor jugador del mundo en la actualidad cumplía con el requisito de exponer que su adiós es una postura individual y que daría explicaciones a la aficion. Así lo ha hecho. El luso expuso en esa carta dirigida al madridismo que ha sido él quien ha rogado su transferencia, no el club. «Necesito un cambio, un nuevo reto profesional en mi carrera, es una cuestión vital», adujo ante los dirigentes del campeón de Europa. Y la entidad madridista le ha permitido cumplir ese anhelo, quizá el último de su trayectoria profesional al máximo nivel. Todo han sido buenas palabras en esta despedida. Era la condición ineludible para que el Real Madrid permitiera el traspaso de su estandarte por un cantidad tan inferior a su cláusula. La casa blanca ha preferido ser elegante y generosa con el «crack» después de soportar tantos ataques sobre su salario. «Le ha dado una lección», manifestaba ayer un profesional de la institución. «Hay que saber decir adiós y saber despedirse, no puedes estar quejándote todo el día y querer marcharte porque sí sin dar una sola razón a los seguidores», señalaba otro hombre importante de la casa. «Hay que dar las gracias» «Ha sido una leyenda, es una leyenda en activo, has conseguido muchos récords y título en este club y hay que saber marcharse dando las gracias», apostillaba otro hombre de la institución. Así lo ha hecho. Porque el ambiente generado por el portugués en el último año ha sido bastante decepcionante para el Real Madrid e incluso para la plantilla, por culpa de su egoísmo exacerbado. Sus continuas peticiones de dinero, expresadas de manera indirecta, en el seno de la selección lusa o por medios extranjeros, no engañaban a nadie. Era una estrategia vieja y conocida en el Bernabéu. Y han acabado hartos. La queja perenne de Cristiano comenzó hace seis temporadas cuando Lass Diarra se marchó al Anzhi ruso con una ficha de 7,5 millones, dos menos que el salario que Cristiano tenía entonces con el Madrid. Cada vez que deseaba renovar o mejorar sus emolumentos su nombre era paseado por Mendes en las grandes ligas para forzar un aumento mayor. Esta vez, la cuerda se tensó tanto que ni siquiera la subida de sueldo hasta los 30 millones anuales, aprobada hace un mes, ha cambiado su posición. Se marcha una leyenda en activo.

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