Estrés postvacacional, factores precipitantes

Oops...
Slider with alias none not found.

Después del período vacacional que hemos disfrutado, muchas personas, al volver a trabajo, se ven afectadas por malestar físico y psicológico. Se trata del Síndrome del Estrés Posvacacional. Lo notamos. Es como si tuviéramos algunos problemas físicos —cansancio, fatiga, falta de apetito, dolores musculares, dolores de cabeza y molestias en el estómago—, y otros psicológicos, —tristeza, irritabilidad, falta de concentración y falta de interés por nuestro trabajo—. Este síndrome posvacacional suele afectar al 35% de las personas trabajadoras menores de 45 años, y cada año lo vemos con más frecuencia en las consultas de Psicología Clínica. Factores precipitantes Existen una serie de factores precipitantes que favorecen la aparición del síndrome. En primer lugar, muchas personas realizan una ruptura drástica de las vacaciones, algo muy negativo pues de ese modo cuando se regresa al trabajo el reloj biológico todavía está descompensado. Por otro lado, las personas que no están conformes con su puesto de trabajo son más propensas a sufrir el estrés posvacacional, ya que tienen una predisposición negativa a trabajar en su horario normal. Por último, tienen mayor posibilidad de generar el estrés posvacacional, las personas que han tenido algún problema en el trabajo justo antes de irse de vacaciones por el miedo a que al volver permanezca ese problema. Fernando Miralles es profesor de Psicología de la Universidad CEU San PabloPara prevenir este síndrome posvacacional, podemos volver de vacaciones dos días antes de incorporarnos al trabajo y así adaptar nuestro reloj biológico, levantándonos y acostándonos antes. También podemos adoptar una actitud positiva a la vuelta al trabajo. No todo es negativo, pues al volver a trabajar, nos encontramos con los compañeros y establecemos nuevos proyectos laborales. Por otro lado, hay que evitar pensar en que vacaciones es antónimo de trabajo, y sobre todo, los primeros días al volver al trabajo, realicemos trabajos de poca intensidad y no intentaremos poner nuestro trabajo al día después de un mes fuera. Es importante saber que, si a los diez días nos seguimos sintiendo mal, deberíamos ir a un psicólogo clínico, pues podría ser una depresión encubierta, aunque esto es algo que no sucede casi nunca.

spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí