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Frenar sin miedo y sujetar el volante: Trucos para superar problemas sobre nieve y hielo

Escrito por el marzo 29, 2022

La leyenda dice que no hay que tocar el freno cuando el coche pierde adherencia en una curva. Pero ese mantra hoy en día ha pasado a la historia. «Hay que frenar y no tener miedo al hacerlo. La mejor manera de detener un coche en una situación de peligro es frenando», afirma de manera rotunda Sergio Cruz, director de las escuela de conducción invernal del Audi Driving Experience en Baqueira Beret.

En el imaginario de los conductores está grabado que si se toca el freno en una curva puedes sufrir un trompo (giro brusco del vehículo). Sin embargo, desde 2003 es obligatorio que todos los coches nuevos incorporen el sistema ABS (Antilock Braking System). Un sistema de seguridad activa que evita que las ruedas se bloqueen en un frenazo, lo que le permite al conductor seguir manteniendo el control del vehículo en todo momento.

Hay que frenar sin miedo si es necesario reducir o detener el coche. La tecnología se encarga de que el coche siga bajo el control del conductor mientras se mantengan las manos en el volante. Esta es la primera lección que con mucho énfasis lanza Sergio Cruz a los alumnos que se acercan a los cursos de conducción invernal que imparte Audi desde hace años en Baqueira por los que cada año pasan unos 1.000 aprendices.

Pero la tecnología no lo es todo, el conductor tiene que poner de su parte, porque en gran medida, ante una situación complicada hay que saber responder. Lo primero, antes de nada, según señala Cruz, hay que sentarse al volante correctamente. La altura del asiento es importante, al menos tiene que haber 10 centímetros entre la cabeza y el techo, «porque aunque los refuerzos han mejorado mucho, suele ser la zona que más cede en caso de accidente», explica. Lo ideal es sentarse lo más bajo posible, «porque eso obliga a proyectar la vista más lejos, lo que facilita predecir situaciones complicadas».

La distancia respecto al volante tiene que ser con las piernas flexionadas, algo que facilita ejercer fuerza en el pedal del freno, y los brazos a 120 grados para poder girar rápido el volante en caso de emergencia. La espalda recta y el cinturón bien tensado. Hay que ajustar el volante en altura para que no interfiera con el campo de visión ni con el cuadro de instrumentos.

Naturalmente, el coche tiene que llevar unos neumáticos aptos para poder circular sobre nieve y hielo. Hoy en el día en el mercado casi todas las marcas tienen gomas especiales de invierno que la DGT homologa como si el vehículo llevara cadenas. En el curso probamos las Firestone Winterhawk, que mostraron una adherencia en hielo y nieve realmente sorprendentes (especialmente si se tiene en cuenta que era complicado mantenerse de pie sobre la pista).

En el curso se aprende a controlar el subviraje y el sobreviraje. Es más, enseñan a provocarlo para aprovecharlos en el control del coche a la hora de tomar curvas. Frases como «giro, gas, giro, gas», la repiten de forma machacona los monitores para que provoques que el peso del coche cargue de frente y el culo gire por la inercia. Controlar la intensidad del acelerón -«gas»- junto al contravolante para retomar el control del vehículo, se convierten en una obsesión durante las pruebas de slalom realizadas en el curso del Audi Driving Experience.

Otra de las lecciones es aprender a frenar con superficies deslizantes como el hielo. Los neumáticos ayudan, pero también el ABS. Sin embargo el medir las distancias es complicado. Aunque hay relación directa entre velocidad, tiempo de reacción y distancia recorrida hasta detener el coche. Sobre hielo y nieve, todo cambia. Mientras que con buen tiempo la distancia de reacción y frenada a 120 km/h es de 90 metros, sobre una carretera mojada se dispara hasta los 146 metros y en hielo esta distancia se incrementa en un 10% más, por lo que la velocidad en hielo tiene que ser controlada.

En el caso de que haya que disminuir la velocidad de forma brusca, Cruz señala que el conductor debe de mirar hacia la zona de escape y no al problema (ya sea un obstáculo inmóvil o a velocidad lenta), para poder dirigir el vehículo a la zona segura.

Los cursos del Audi Driving Experience se hacen con algunos de los modelos de la marca más potentes, como el RS3 (400 CV), RS 4 (450 CV) o RS 6 (600 CV).


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