Gigi Vives, influencer: «Hemos pasado de ser personas a convertirnos en pequeñas marcas»

Escrito por el noviembre 20, 2021

Fue una de las primeras chicas de España en subir sus looks a internet sin más bagaje que su interés por la moda, las pasarelas y las revistas (estudió marketing y comunicación en el IED), y en hacerse tan popular en las redes sociales como para poder vivir de ello. Con el paso de los años, Gigi Vives (Barcelona, 1994) ha ido puliendo su estilo, hasta llegar a imágenes muy elaboradas, minimalistas y depuradas, más cercanas a un editorial de moda que a la naturalidad despojada y ecléctica que abunda hoy en Instagram, donde a ella la siguen casi 500 mil personas. Está dando sus primeros pasos como estilista de famosas (la actriz Begoña Vargas se ha puesto en sus manos y asegura que vienen más), aunque las colaboraciones con marcas de moda y belleza son su trabajo principal. Justamente en la presentación de la nueva campaña de Cordorniú con Amaia Salamanca, tras participar de un debate con ella y con la escritora Elvira Sastre y la artista Alejandra G. Remón con motivo del Día de la mujer emprendedora, hablamos con la joven 'influencer'.

¿Cómo ha evolucionado el mundo de las influencers y prescriptoras de moda desde que comenzaste hace cinco años?

Empezó de una manera muy concreta, en la que todas publicábamos en la misma línea y trabajábamos con las mismas marcas. Con el tiempo, y al valorarse lo que hacíamos y convertirse en un trabajo, cada una ha hecho su propio estilo. Hemos pasado de ser personas a convertirnos en pequeñas marcas. Yo me incluyo en eso. Comencé siguiendo la marea y ahora voy un poco más a contracorriente, a mi bola. Creo que me he ganado poder elegir con quién quiero trabajar. Antes no tenía ese poder, pero ahora sí porque estoy más establecida y llevo años. Es un poco como mi recompensa, hacer lo que me gusta y comunicar a mi manera, e incluso plantear yo las ideas. Normalmente es al revés: la marca te da su idea y tú tienes que hacer fotos que encajen en su campaña. Yo ahora puedo contarles cómo quiero interpretarla y hacerla, tengo más libertad creativa.

Dices que eres distinta. ¿Cuál es tu estilo?

Siempre he priorizado que mi perfil fuera muy estético visualmente, que tuviera una línea muy clara y cuidada. Esa es la gracia que yo encuentro en todo esto, lo que me gusta. Busco que todo tenga una armonía, me centro mucho en publicar fotos bonitas y que el producto se muestre de la manera más atractiva posible, y eso para las marcas es un placer porque me lo tomo como si fueran microcampañas. Mi estilo es muy editorial, la gran mayoría son fotos en estudio, suelen ser con cámara y la edición es un proceso que me tomo muy en serio y que me lleva tiempo. No es una cuenta instagramer total, instantánea, sino muy trabajada. En algunos casos llego a buscar inspiración. a hacerme ‘moodboards’… es muy editorial todo, como una mini revista propia.

Hay sin embargo una corriente mayoritaria más vinculada a lo natural y lo espontáneo, bañada por el espíritu que tan bien representan los ‘stories’.

Sí. Yo lo consigo combinar bien. Empecé siendo más natural y cercana y eso no lo he perdido, porque en ‘stories’ sí que hablo y opino, aunque en foto soy más seria y más natural. Es mi estilo, combinar ambas cosas.

Hablabas antes del tiempo que llevan las fotos. ¿Cuánto le dedicas?

Muchos días a cada una. Le pedimos a la marca bastante tiempo para trabajar, porque además yo soy muy lenta para todo, pienso mucho, le doy muchas vueltas. Me cuesta que el resultado sea como la idea que tengo, soy muy perfeccionista y eso me juega malas pasadas. Pero es un proceso muy interesante, que sé que no todos siguen, pero que yo me tomo así. Detrás de un trabajo como el mío hay mucho más de lo que la gente piensa. Yo colaboro con fotógrafos amigos, alquilamos estudios y hay además un trabajo de estilismo, maquillaje y edición. Son mini producciones. Puedo estar semana y media para hacer una sola foto para una marca. Luego hay otros que lo hacen con el móvil y también tienen mucho ‘engagement’, son formas distintas de hacer. Yo lo disfruto de esta manera y la gente lo valora, se ven los resultados.

¿Cómo ves la moda actual? Por un lado parece que se lleva todo y por el otro se sigue hablando de tendencias

La veo más cambiante que nunca. Aunque sí que estoy comprobando un retroceso a lo que se llevaba antes. Vuelven los 70 y los 80, e incluso los 2000, que para mí fue de las peores épocas en moda. Tengo una hermana de 18 años y alucino con lo que se ponen las nuevas generaciones. Pero el retro se lleva mucho, se aplica en todo, en la edición de fotos, en la música. Es curioso cómo se mezclan todas estas tendencias en un mismo look.

¿Cómo saber qué ponerse entonces, o definir un estilo propio

Debe haber un equilibrio entre lo que es tendencia y lo que te gusta, lo que te hace sentir bien y aquello con lo que estás cómoda. Cuando te vistes solo por tendencia, aunque te quede estupendo, se nota que es forzado. Yo visto de una manera muy concreta y si me sacan de eso me encuentro incómoda, por loq ue priorizo sentirme yo. Soy de trajes cien por cien, pero me gustan las tendencias y me atrevo más con ellas en accesorios, zapatos, bolsos y gafas.

¿Y tienes algún no rotundo, algo de lo que puedas decir que jamás te lo pondrás?

Sí. Los 'crop top'. Me parecen antiestéticos aunque se tenga cuerpazo. Hace poco lo dijo también Victoria Beckham. Todo lo que sea parte de arriba muy apretada, no lo veo.

Te han convocado a este acto con motivo de la mujer emprendedora. ¿Te sientes una?

Yo no soy muy reivindicativa en redes, pero con esto de celebrar los éxitos de otras mujeres y a mujeres creativas que apuestan por sus proyectos y sus sueños me siento más identificada que nunca. Es un mundo lleno de inseguridades, de dudas, muchas veces incluso propias, y es importante que las marcas y las influencers justamente ejerzan su influencia en estas cosas. Lo del estilo es un plus. Si podemos dar un paso más con causas con las que te sientas identificada es importante. Al final soy una mujer que empecé en algo que nadie entendía, sobre lo cual mi pareja me dijo que nunca sería un trabajo y que muchos dudaban, hasta yo misma llegué a pensar si había perdido tres años de mi vida dedicándome a instagram. Tenemos que apoyarnos entre nosotros, hombres y mujeres, y no tener miedo.

¿Cómo llevas la presión por la imagen que tanto abunda en redes sociales?

Tengo un amor-odio por las redes. La parte creativa me encanta, pero lo que conlleva estar metida en este mundo de comparaciones constantes, de un físico que la gente da por hecho que tienes y de esta obsesión por el ‘wellness' me resulta muy agotador y muy frustrante, también porque te pones unas expectativas que ni tú misma cumples ni pides en los demás, pero en gente de las redes sociales sí que las pides.


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