La desaparición de Peng Shuai, un revés para el régimen chino

Escrito por el noviembre 18, 2021

Ganadora en dobles de Wimbledon y Roland Garros, Peng Shuai se convirtió en 2014 en la primera tenista china en alcanzar el número uno del mundo en dicha categoría. Siete años después vuelve a ser pionera, pero por un motivo menos deportivo y mucho más controvertido. Arriesgando su fama, ha acusado de violación a un antiguo vice primer ministro, Zhang Gaoli, del que fue su amante ocasional a lo largo de varios años pese a que estaba casado. Se trataría del primer escándalo del movimiento 'MeToo' que salpica a un gerifalte del Partido Comunista chino.

Como si fuera uno de sus potentes reveses a dos manos, la tenista soltó la bomba a principios de noviembre, cuando publicó una larga y sentida declaración en su cuenta de Weibo, la copia china del bloqueado Twitter. En apenas media hora, la censura borró su comentario por apuntar a un antiguo alto cargo del régimen. Pero dio el tiempo suficiente para que algunos internautas hicieran una captura de pantalla y la distribuyeran luego por la red, tanto en China como en el extranjero.

«Sé que alguien de tu prestigio, vice primer ministro Zhang Gaoli, no tendrá miedo. Pero, incluso aunque sea una pequeña piedra estrellándose contra una roca o una polilla atacando las llamas y jugando con su propia destrucción, diré la verdad sobre ti», reza en el texto con su perfil de Weibo que ha sido salvado. Peng Shuai, de 35 años, cuenta su relación con Zhang Gaoli, quien tiene 75 y fue, además de vice primer ministro entre 2013 y 2018, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó entre 2012 y 2017.

Según la tenista, la violación ocurrió hace tres años, cuando Zhang Gaoli se había retirado ya de ambos cargos. «Me llevaste a tu casa y me obligaste a tener relaciones», denuncia Peng, quien asegura que «esa tarde no di mi consentimiento y no pude dejar de llorar». Apelando a la relación que habían tenido años atrás, que el propio Zhang Gaoli cortó cuando llegó a la cúpula del régimen, le insistió para acostarse con ella. «Después de la cena, yo seguía sin querer hacerlo y tú dijiste que me odiabas. También dijiste que no me habías olvidado en los últimos siete años y que me tratarías bien… Tenía miedo, tenía pánico. Pero también arrastraba los sentimientos que había tenido por ti esos siete años. Así que acepté. Sí, tuvimos sexo», reconoce la tenista que acabó cediendo a la presión del hombre. A pesar de esta supuesta agresión sexual, volvió a convertirse en su amante ocasional y retomaron la relación extramarital que, a tenor de su testimonio, fue consentida durante todo el tiempo por la esposa del político, a quien compara con una emperatriz de una serie de televisión que la menospreciaba como si fuera una concubina. Aunque parece que habían dejado de verse durante los años que él estuvo en la cúpula del régimen, Zhang Gaoli volvió a retomar el contacto con ella tras retirarse en 2018. Pero, después de tres años en los que Peng Shuai fue de nuevo su amante, la abandonó otra vez a principios de noviembre y ese parece haber sido el detonante de esta confesión. «Exactamente igual que ocurrió hace siete años, has desaparecido. Has jugado conmigo y, cuando ya no me deseabas más, te has deshecho de mí», critica la tenista mostrando su dolor y desamparo. «No tengo pruebas, y ha sido imposible dejarlas porque siempre temías que trajera una grabadora o algo… No hay ninguna grabación de audio o de vídeo, solo mi experiencia distorsionada pero real», reconoce Peng Shuai, quien se debate entre la rabia, los remordimientos, la culpa y el amor que sentía por el viceprimer ministro.

La ATP y la WTA, atentas
Dos semanas después de su denuncia, no se sabe nada de Peng Shuai y se teme que esté bajo arresto domiciliario, como suele ser habitual con quienes critican al régimen. Tan larga desaparición ha llevado a la Asociación de Tenis Profesional (ATP) y a la Asociación de Tenis Femenino (WTA, en inglés) a romper su silencio, criticado en un primer momento. «Peng Shuai, y todas las mujeres, merecen ser escuchadas, no censuradas. Su acusación sobre la conducta de un antiguo dirigente chino envuelto en una agresión sexual debe ser tratada con la más completa seriedad. En todas las sociedades, el comportamiento que ella denuncia debe ser investigado, no consentido ni ignorado», reclama el presidente de la WTA, Steve Simon. Por su parte, el presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, también pide una «investigación completa, justa y transparente» y anuncia que ha sido informado de que Peng Shuai se encuentra bien, pero asegura que seguirá «vigilando la situación muy de cerca». Conmocionados, estrellas como Djokovic y Naomi Osaka también se preguntan dónde está Peng Shuai.

Para la tenista, el problema no es solo haber acusado a un alto mando del régimen aunque ya esté retirado, sino que el movimiento feminista ‘MeToo’ suele ser censurado en China y rechazado por los tribunales. Así ocurrió en septiembre con su caso más famoso, la denuncia de la periodista Zhou Xiaoxuan por acoso sexual contra una estrella de la televisión estatal CCTV, Zhu Jun. Aunque en China se aprobó el año pasado su primer Código Civil, que amplía la definición legal del acoso sexual y ofrece una mayor protección a sus víctimas, el escándalo fue tapado en los medios y los jueces desestimaron la demanda por falta de pruebas. Con esos precedentes, y contra un alto cargo del régimen, para Peng Shuai el partido está perdido.


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