La destrucción con un misil de un satélite ruso obliga a los astronautas de la ISS a refugiarse en naves

Escrito por el noviembre 16, 2021

Una prueba de misiles antisatélite llevada a cabo ayer por Rusia, que concluyó en la destrucción de uno de sus propios satélites en órbita, generó una gran nube de escombros que puso en peligro la Estación Espacial Internacional (ISS). Los siete astronautas a bordo se vieron obligados a refugiarse durante horas en dos naves acopladas a la plataforma por si se hacía necesario regresar a Tierra. Funcionarios estadounidenses han dicho que la basura espacial generada por el impacto ruso representará un peligro para las actividades espaciales durante años.

Según informó el Comando Espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU, el misil antisatélite de ascenso directo disparado por Rusia (ASAT) generó más de 1.500 piezas de escombros en órbita, aunque probablemente hay cientos de miles de fragmentos más pequeños.

A 402 km sobre la Tierra, el laboratorio de investigación, ocupado actualmente por cuatro astronautas estadounidenses, un alemán y dos rusos, continuó pasando a través o cerca del cúmulo de escombros cada 90 minutos. Los especialistas de la NASA determinaron que era seguro para la tripulación regresar al interior de la estación después del tercer encuentro. Por seguridad, los astronautas también recibieron la orden de sellar las escotillas de varios módulos de la plataforma.

«La NASA continuará monitoreando los escombros en los próximos días y más allá para garantizar la seguridad de nuestra tripulación en órbita», informó el jefe de la NASA, Bill Nelson, en un comunicado. El motivo es que, según los expertos, las pruebas de armas que rompen satélites en órbita representan un peligro al crear nubes de fragmentos que pueden colisionar con otros objetos, lo que desencadena una reacción en cadena de proyectiles a través de la órbita terrestre.

«Desprecio deliberado»
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, tachó la prueba de misiles rusa de «imprudente e irresponsable». En el Pentágono, el portavoz John Kirby dijo que lo sucedido demuestra la necesidad de establecer firmemente normas de comportamiento en el espacio.

«Rusia ha demostrado un desprecio deliberado por la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo del dominio espacial para todas las naciones», aseguró el jefe del Comando Espacial, el general del ejército estadounidense James Dickinson. Los escombros de la prueba de misiles «continuarán representando una amenaza para las actividades en el espacio exterior durante los próximos años, poniendo en riesgo los satélites y las misiones espaciales, además de forzar más maniobras para evitar colisiones», añadió.

«Es impensable que Rusia ponga en peligro no sólo a los astronautas estadounidenses e internacionales asociados en la ISS, sino también a sus propios cosmonautas», reflexiona Nelson. A su juicio, la nube de escombros también representa una amenaza para la estación espacial china en construcción y la tripulación de tres miembros de 'taikonautas' a bordo de ese puesto de avanzada.

«En zona verde»
Por su parte, el ejército ruso y el ministerio de defensa no estuvieron disponibles de inmediato para hacer comentarios. Un mensaje publicado en Twitter por la agencia espacial rusa Roscosmos minimizó el peligro. «La órbita del objeto, que obligó a la tripulación hoy a moverse hacia la nave espacial de acuerdo con los procedimientos estándar, se ha alejado de la órbita de la ISS», tuiteó Roscosmos. «La estación está en la zona verde».

El incidente se produjo solo cuatro días después de que el último grupo de cuatro astronautas de la estación espacial, los estadounidenses Raja Chair, Tom Marshburn y Kayla Barron de la NASA y el compañero de tripulación de la Agencia Espacial Europea (ESA), el alemán Matthias Maurer, llegaran a la plataforma orbital para comenzar una misión científica de seis meses. Fueron recibidos por tres miembros de la tripulación de la estación espacial que ya estaban a bordo: el astronauta estadounidense Mark Vande Hei y los cosmonautas rusos Anton Shkaplerov y Pyotr Dubrov.

«Gracias por el día loco pero bien coordinado. Realmente apreciamos toda la conciencia que la situación nos brindó», dijo Vande Hei en una transmisión de radio a la NASA publicada por Space.com. «Sin duda fue una excelente manera de unirnos como equipo, comenzando nuestro primer día de trabajo en el espacio».

La estación espacial, que abarca el tamaño de un campo de fútbol americano de punta a punta, ha estado ocupada continuamente desde noviembre de 2000, operada por una asociación internacional de cinco agencias espaciales de 15 países, incluida la rusa Roscosmos.

Rusia no es el primer país en realizar pruebas antisatélite en el espacio. Estados Unidos llevó a cabo el primero en 1959, cuando los satélites eran raros y nuevos. En abril, Rusia hizo otra prueba de un misil antisatélite, ya que los funcionarios dijeron que el espacio se convertirá cada vez más en un dominio importante para la guerra. En 2019, India derribó uno de sus propios satélites en órbita terrestre baja con un misil tierra-espacio.

Estas pruebas han suscitado interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de las operaciones espaciales esenciales para una amplia gama de actividades comerciales, desde las telecomunicaciones y la previsión meteorológica hasta los servicios bancarios y GPS.


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