Lars von Trier, el ‘enfant terrible’ del cine europeo, padece párkinson

Lars von Trier, ‘enfant terrible’ del cine europeo, siempre ha hablado sin tapujos sobre el consumo de drogas, que decía necesitar para realizar sus películas. ‘Dogville’ (2003) la escribió en 12 días de alcohol y drogas, en contraste con los 18 meses que necesitó, estando sobrio, para el guión de ‘Nymphomaniac’ (2013). «¿Quién se habría interesado por unos Rolling Stones sin alcohol o un Jimi Hendrix sin heroína?», se preguntó en una ocasión, e inclusó llegó a dudar de que fuera capaz de terminar una película sin drogarse. Cuando le preguntaban por sus temblores, como ha venido ocurriendo estos años, respondía que se debía a la abstinencia del alcohol y antidepresivos. Ahora se sabe que era párkinson. Zentropa, la productora creada por Von Trier, anunció que el director danés, de 66 años, padece esta enfermedad degenerativa, hasta el momento sin cura, que produce templores en las manos y rigidez o disminución de los movimientos. «Lars está en forma y está recibiendo tratamiento por sus síntomas», anunció la compañía, que quiso atajar cualquier especulación antes de que en septiembre viaje a Venecia para presentar ‘The Kingdom Exodus’, la última entrega de una trilogía para la televisión danesa. Según Zentropa, la enfermedad no le va a impedir terminar esta producción, aunque sí limitará su exposición pública y las entrevistas a los medios de comunicación. La fuerte personalidad de Lars von Trier y su tendencia a meterse en líos son siempre uno de los atractivos de los certámenes en los que participa. Una de las polémicas más sonadas es la que protagonizó en 2011 en el Festival de Cannes, tras rodar ‘Melancolía’. La organización, que años antes lo había encumbrado por ‘Bailar en la oscuridad’, lo declaró persona non grata por unas declaraciones en las que, de alguna manera, blanqueó a Hitler: «Yo comprendo a Hitler aunque entiendo que hizo cosas equivocadas, por supuesto. […] No es lo que llamaríamos un buen tipo pero simpatizo un poco con él». Admirado y detestado a partes iguales, Von Trier es uno de los directores más radicales del panorama actual. Fue uno de los fundadores del Dogma 95, un movimiento que reclama la vuelta a la esencia de las historias y alejarse de los efectos especiales y del abuso de recursos técnicos. Con ‘Rompiendo las olas’ (1996) ganó el premio del Jurado en Cannes, donde después recibiría la Palma de Oro por ‘Bailar en la oscuridad’. La cantante islandesa Björk, premiada por su papel, le terminó retirando la palabra entre acusaciones de acoso sexual. Nicole Kidman y Kirsten Dunst también acabaron enfrentados con el cineasta. Las escenas de sexo y automutilación de ‘Anticristo’ (2009) le valieron un sinfín de críticas y, cuatro años después, tuvo que modificar el montaje de ‘Nymphomaniac’, centrada en la vida de una ninfómana, para poderla exhibir en salas.

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