Mariam Hernández: «Ser madre me ha cambiado profesionalmente, me ha dado mucha más seguridad, mucho más peso»

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Oriol Vila estrenó '¡Oh, mami!' en abril de 2019, casi un año antes de que el coronavirus pusiera el mundo patas arriba. Hoy, cuando el universo del teatro empieza a parecerse al que era hace solo dieciocho meses, trae la comedia al Teatro Amaya de Madrid (a partir del 3 de septiembre). La obra presenta a tres amigas que, ante el fracaso de su tienda de cupcakes, deciden ampliar el negocio ofreciendo a los clientes, en la trastienda, masajes con 'final feliz'.

El reparto lo componen seis actores; de ellos, tres -Octavi Pujades, Betsy Turnez y Joana Vilapuig- estuvieron en el estreno barcelonés. A ellos se han unido ahora Miguel García Borda, Max Marieges y Mariam Hernández. Hace muchos años que la actriz canaria no pisa un escenario, y confiesa tener «tantas ganas como nervios ante un medio que controlo menos y en el que hace mucho que no trabajo».

A Mariam Hernández se le escapa la ilusión por la mirada, y no puede disimular su entusiasmo y su felicidad. «Estoy encantada con mis compañeras y mis compañeros. Son muy buena gente y me gusta mucho nuestra manera de trabajar; hemos conectado muy bien».

La buena relación entre los intérpretes, dice la actriz, es fundamental a la hora de transmitir al público el clima de comedia. «No sé si es casual o causal, pero yo he hecho proyectos en los que nos llevábamos todos muy bien, y han funcionado; y, sin embargo, otros en los que no había tan buen rollo, no han ido tan bien, o el resultado no ha sido tan bueno».

El autor de '¡Oh, mami!', Oriol Vila, es básicamente un actor, y asegura Mariam Hernández que se nota en la escritura de la obra. «Está muy bien hilada. Es un texto en el que hay muchos matices, los personajes tienen muchas capas; dentro de una comedia teatral tipo sit-com hay mucha profundidad y un mensaje muy claro; da mucho que pensar. Los personajes están muy bien desarrollados; ninguno está ahí en vano y ninguno termina siendo el mismo que cuando empezó».

Su personaje, relata la actriz, es Maribel, «la líder del grupo. Ella monta esta pastelería de cupcakes con sus dos mejores amigas, ella toma todas las decisiones, es la que cree que todo va a funcionar y a ir estupendamente bien, y cuando ve que no, que sus amigas están amargadas y a punto de arruinarse porque las cuentas no salen, da un giro de 180º, un giro radical, dos vueltas mortales y cambia el negocio».

Sigue Mariam describiendo a su personaje: «Maribel ve oportunidades en cualquier cosa. Es muy rápida a la hora de pensar las cosas, es muy segura y sabe aconsejar muy bien a sus amigas… Pero tiene una debilidad muy grande: el amor. Cuando se enamora, se vuelve torpe, insegura, cambia radicalmente… como muchos».

El amor es un ingrediente fundamental en cualquier guiso escénico, como lo es en la vida. «El amor es la vida, es el único sentimiento que me hace estar arriba del todo y absolutamente feliz, pero también que me ha hecho estar hundida totalmente. El amor te lleva de un lado al otro en cuestión de segundos».

'¡Oh, mami!' es una comedia sobre mujeres escrita por un hombre. ¿O es una comedia sobre seres humanos escrita por un ser humano? «Habla de seres humanos porque habla mucho de la libertad, de ser capaz de tomar tus propias decisiones, de ser capaz de romper con las cosas que no van bien en tu vida, de ser capaz de guiarte por tu intuición y por lo que realmente quieres y te hace sentirte bien y feliz… Pero en gran medida habla de mujeres; de un empoderamiento de la mujer. Oriol tiene mucha sensibilidad y ha sido capaz de escribir tres personajes femeninos redondos: con capas, con matices, y se cuentan situaciones que le pueden pasar a cualquier mujer que venga a vernos; obviamente, también lo puede entender cualquier hombre, pero habla mucho de esa fuerza, de ese coger las riendas de las mujeres» .

Se trata de una obra cotidiana, dice Mariam Hernández. «Tiene situaciones muy extremas, pero que podrían ser cotidianas también. Los que vengan se van a sentir totalmente identificados con alguna situación o con algún personaje. Es muy cercana… Parte de la función transcurre en una plaza de un barrio con sus vecinas, sus niños jugando en el parque».

Hace solo año y medio que Mariam Hernández fue madre. ¿Ha modificado este hecho su manera de entender a los personajes, de acercarse a ellos? ¿Si hubiera hecho esta obra hace dos años la hubiera visto igual? «Rotundamente no -contesta la actriz con seguridad-. Ser madre me ha cambiado personalmente, como es obvio, pero también profesionalmente. Me ha dado mucha más seguridad, fuerza, peso… Y creo que también me ha dado mayor madurez a la hora de entender determinadas situaciones; a la hora de leer los guiones. Cuando eres madre, además, tienes muy poco tiempo, y el que tienes lo aprovechas para estudiar, ensayar… Para mi, ahora, el tiempo es oro, y me cunde infinitamente más que antes. Estoy mucho más concentrada en los ensayos, y el resto del tiempo es para mi hija».

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