Mario Camus, la voz propia a ti debida

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La última película que hizo Mario Camus, 'El prado de las estrellas', con apenas setenta años, fue también una de las mejores; no de las más alabadas, pero sí de las más propias, de las más pegadas a su paisaje interior y exterior. Una historia sencilla, austera, sin muchos más elementos y órganos que el paisaje y el corazón. Su trayectoria cinematográfica hasta entonces, tan variada y en ocasiones tan brillante, no hacía sospechar que Mario Camus se despedía en plena madurez creativa del oficio. Y esto podría ser motivo de estudio o, al menos, de reflexión: la facilidad con la que el cine español permite que algunos de sus más grandes cineastas se deslicen hacia el desagüe. Los terrenos en los que mejor se instalaba su cine eran los cercanos, tanto en lo geográfico como en lo literario; le exprimía de modo natural el estado de ánimo a los grises y húmedos paisajes cántabros y su buen oído le permitía ponerle imagen a la letra y carácter de grandes autores, Delibes, Cela, Galdós… Fue en este ejercicio, el de la humildad del adaptador, donde su cine obtuvo los mejores frutos, y ya será difícil o imposible defender que sus dos más grandes películas no fueron 'Los santos inocentes' y 'La colmena', en las que con una estruendosa invisibilidad dejaba el 'aroma Camus' entre las huellas literarias de Delibes y Cela. Solo los que tienen una voz propia y de gran registro pueden permitirse el lujo de hablar con la de otros, y Camus tuvo facilidad y talento para llenar una filmografía rica en tonos y géneros adoptando (o sea, adaptando) la voz de Ignacio Aldecoa en 'Young Sánchez' o en 'Con el viento solano', o en 'Los pájaros de Badem-Badem'; como la de Lorca en 'La casa de Bernarda Alba', o ya puestos el chorro de voz de Raphael en varias películas ('Cuando tú no estás', 'Al ponerse el sol', 'Digan lo que digan') que derraman colores, interrogaciones y exclamaciones en la escultura total de su obra, aunque siempre revoloteará como una milana y quedará anclada en la imagen ennegrecida de esa familia que rodea a Paco, el bajo, y a su cuñado Azarías.

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