Mermelada, compota, jalea y confitura: cómo diferenciarlas

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En un primer vistazo es probable que no seamos capaces de distinguirlas. Y es que la mermelada, la confitura, la compota y la jalea son alimentos muy similares. Pero aunque comparten multitud de elementos en común, algunas pequeñas diferencias hacen que, en realidad, nos encontremos ante cuatro cosas distintas. Las diferencias son tan sutiles que tanto Beatriz Robles, nutricionista-dietista y experta en seguridad alimentaria, como Miguel López, dietista-nutricionista e investigador en el CIAL, recurren a la legislación vigente para comentarlas. Si hablamos de mermelada lo hacemos a una elaboración en la que se cuece fruta entera, troceada o triturada y se incorpora azúcar hasta conseguir una textura espesa. Así, esta debe tener al menos un 30% de fruta y una proporción de azúcares entre el 40-59%. La confitura, a diferencia de la mermelada, es el resultado de la cocción con azúcar de la pulpa (o el puré) de uno o varios tipos de fruta. En este caso debe contener al menos un 35% de fruta en el producto acabado y sus azúcares deben tener una proporción mayor al 60%. Te interesa Lo que debes revisar en la etiqueta de la mermelada para elegir la más sana La compota es muy similar a la mermelada ya que se elabora a partir de la cocción de fruta entera o en trozos. La principal diferencia está en que el contenido en azúcares es inferior al 14%. La jalea es obtenida tras la cocción del jugo de uno o varios tipos de fruta, y su cantidad cantidad mínima es del 35%. ¿Hay alguna saludable? Si tuviéramos que decantarnos por una, hablando de parámetros saludables, apunta Beatriz Robles que la compota es la que menos cantidad de azúcares tiene pero que, en cualquier caso, «cualquiera de estos productos debería ser de consumo muy ocasional por su contenido en azúcares libres». Se puede pensar que una opción más saludable es preparar estas elaboraciones en casa, pero ambos nutricionistas coinciden en que aun así nos encontramos ante unos alimentos con mucho contenido de azúcare s. «Utilizar azúcares que se conciben saludables como es el caso del azúcar moreno o la panela, no va suponer una mejora sustancial de la calidad nutricional de la mermelada», advierte Miguel López. Lo mismo pasa, apunta Beatriz Robles, si se utiliza pasta de dátiles, miel, jarabes o zumos de frutas: «estos ingredientes también contienen una gran cantidad de azúcares libres». Qué alternativas hay Te interesa Cómo preparar mermelada de frambuesas en casa Recuerda Miguel López que siempre se debe priorizar el consumo de fruta entera, por su mayor calidad nutricional y saciedad. «De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el azúcar de azúcar libre debe ser inferior al 10% de la ingesta energética total, por lo que considerando el elevado aporte se estos en este tipo de productos su consumo regular no es aconsejable», amplía. Beatriz Robles es tajante: no se puede considerar alimentos saludables, y lo mejor es reducir su consumo lo máximo posible. «Es mucha mejor opción apostar por las frutas enteras, los untables como hummus, frutas desecadas sin azúcar, cremas de frutos secos sin sal ni azúcar o aceite de oliva virgen», recomienda.

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