• Sin categoría

Nadal vuelve a la senda de la victoria

Escrito por el mayo 11, 2022

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Pinterest
  • Gmail
  • Blogger
  • Tumblr
Rafa Nadal debutó en el Másters 1000 de Roma con un serio ejercicio ante el estadounidense John Isner. Necesitaba de alguna buena noticia el balear y encontró ante su rival terreno de sobra para recomponerse tras las decepciones de California y Madrid. Se vio a un Nadal de menos a más, que aguantó un ligero chaparrón de golpes de su rival en el primer set para luego acabar de reducirlo en el segundo. Mañana, en octavos, se medirá al siempre complicado Shapovalov.

Nadal llegaba a Roma en busca de un trampolín sobre el que relanzar su temporada, y qué mejor lugar que la tierra italiana para hacerlo, antesala del siempre especial Roland Garros. Tras un inicio de campaña fantástico, de los mejores de su dilatada carrera (20 victorias consecutivas, mordisco en Australia incluido), llegó la fatídica lesión en Indian Wells, una fisura en las costillas que, además de angustia, le llevó a un socavón del que aún no ha salido. Su vuelta en Madrid fue eclipsada por el fenómeno Alcaraz y es la capital transalpina el enclave elegido para dar un golpe sobre la mesa.

Enfrente esperaba Isner, escuela estadounidense, número 23 del mundo, un cañón en el brazo y ganas de aprovecharse de las dudas de su rival. El primer set fue un tanteo de menos a más, de la precaución al colmillo. El guion del duelo lo escribía el español y solo los potentes golpes de su contrincante debilitaban su estrategia, efectivo Isner en un resto que puso contra las cuerdas a Nadal durante algunos tramos. Sin embargo, el apellido Nadal, independientemente de la forma, trae malos recuerdos a la mayor parte de tenistas del circuito. Le entraron las dudas al estadounidense y el español olió la sangre. Se fue inflando hasta llevarse el primer acto con cierta solvencia.

Continuó la sangría en el segundo set. Nadal estiraba los puntos todo lo posible porque Isner no acababa de estar cómodo y el error no forzado acabaría por llegar (acumuló hasta catorce antes de que se cumpliese la hora de partido). El español empujaba contra la pared a su rival mientras le intimidaba con la mirada cuando sumaba puntos y la chispa, aunque de manera tímida, comenzaba a asomar desde su raqueta. Ese fuego, unido a su inquebrantable paciencia, dejaron sin opciones a Isner, que solo pudo enganchar algún que otro gran golpe antes de irse a los vestuarios.


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *



Canción actual

Título

Artista

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!

Pin It on Pinterest

Share This