Olivia Wilde estrena ‘No te preocupes, querida’:«Todavía vivimos dentro del patriarcado»

Estar frente a Olivia Wilde en una suite y ver cómo ella, todo ojos y sonrisa infinita, hace bailar con un gesto a una cohorte de asistentes impide pensar una frase que no sea un cliché: Olivia Wilde es capaz de iluminar, solo con su presencia, una habitación. En realidad, todo un festival. Toda una ciudad.

En San Sebastián todas las miradas se le pegaban a cada paso, ya fuera en los pasillos del hotel, en la alfombra roja o de camino al ‘photocall’ frente a la playa. Ni el nubarrón de la polémica que arrastra el filme que dirige, ‘No te preocupe, querida’, ensombreció su visita. Y no era fácil, con su equipo de prensa implorando no preguntar sobre su vida privada –según las revistas de Hollywood, en el rodaje dio rienda suelta a su pasión con Harry Styles–.

Pero Olivia Wilde, profesional como solo los que triunfan en Hollywood saben ser (algo que algún director español podría tratar de copiar), dio su mejor versión en las entrevistas, sin hablar, por supuesto, de nada que no fuera ‘No te preocupes, querida’. Un tratado casi político (aunque es comercial y estará en los Oscar) sobre la masculinidad. Viaja para ello a los años cincuenta y fabula que el sueño americano ha funcionado: ellas, todas rubias y excelsas amas de casa, y ellos, elegantes hombres de negocios con un descapotable en la puerta del chalet.

—El filme tiene esa imagen idealizada de los años cincuenta, pero luego tiene un discurso muy potente contra la nostalgia…

—Creo que hay algo muy problemático con la nostalgia, y que incluso los políticos la utilizan a menudo. Cuando hicimos esta película Trump era presidente y decía «Make America Great Again». Eso me hizo pensar… ¿Qué quiere decir con 'again' [con otra vez]? ¿Cuáles son esos tiempos a los que le gustaría volver? Está claro que lo que quería era poner a las mujeres de vuelta al papel que desempeñaban en los años cincuenta, cuando estaba muy limitado lo que podían hacer. Es interesante que esa época nos seduzca tanto, en términos de iconografía, y todavía nos inspire mucho en moda, en las películas, la música, las fotografías de la época… Ese era un poco el punto, queríamos desempaquetar la nostalgia para cuestionarnos a qué estamos dispuestas a sacrificar para vivir en un mundo idealizado.

—Ya desde el título, ese 'No te preocupes, querida', hay una crítica al paternalismo. ¿Hollywood sigue siéndolo o ha cambiado?

—Sí, sigue ahí, todavía vivimos bajo el patriarcado. La idea de la condescendencia de esa frase que da título a la película, ‘No te preocupes, querida’, es no hagas preguntas, sigue adelante, todo está bien… Y es nuestra responsabilidad luchar contra eso. Entiendo que también es atractivo decir: por favor, cuídame, no voy a hacer preguntas y solo me voy a permitir evadirme con unas pocas distracciones. Porque poca gente está dispuesta a cuestionar el sistema que les sirve, no quieren ser revolucionarios de la historia.

«Hay algo muy problemático con la nostalgia, incluso los políticos la utilizan»

—También clama en el filme contra esa generación que se educa con vídeos de YouTube…

—El problema con internet es que permite que se generen comunidades muy cerradas en un sitio en el que es muy fácil que te absorban del mundo. Obama hablaba de los universos separados de la desinformación, y con el algoritmo de YouTube puedes limitar tu conocimiento del mundo porque se dedican a reforzar tus creencias con el algoritmo. Eso es lo que encuentro realmente problemático, porque [consumir esos vídeos] te puede dejar con la sensación de no ser parte del mundo, de estar resentido contra la sociedad, y mucha gente tiene motivos para sentirse así, pero internet les hace caer en una especie de madriguera donde se forman comunidades que pueden ser muy peligrosas. Internet, no solo en sus rincones más violentos sino en todas partes, me preocupa porque tiene la capacidad de crear su propia verdad sin una fuente para comprobar datos… Es una cámara de eco para reforzar lo que ya piensas.

—¿Cómo ha sido saltar de una comedia como fue su ópera prima a este thriller?

—Tras ‘Súper empollonas’ me ofrecieron la oportunidad de rodar muchas películas, sobre todo comedias. Yo quería hacer algo distinto. Me encantan los thrillers psicológicos. Así que cuando vi este proyecto, pensé que podría ser algo en lo que entrar a fondo, y podría autodesafiarme de alguna manera… Fue tan desafiante como yo esperaba.

—La película visualmente es muy impactante..

—Ha sido muy divertida la toma de decisiones tan ambiciosas a nivel de diseño de producción, de fotografía… Teníamos un grupo increíble, un equipo de trabajo que todo el rato estaba inspirado ante el reto de hacer algo atrevido e inesperado. Hubo grandes momentos de inspiración, como cuando a la directora de fotografía le dije que quería filmar las pesadillas en blanco y negro, o como cuando trajeron a esas bailarinas increíbles que estaban tan dispuestas a llegar hasta el final… O cuando creamos esta casa tan bonita, que es muy difícil de hacer. Estaba tan bien hecha que el editor tardó tres semanas en darse cuenta de que no era real.

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