Quién fue la reina Soraya de Afganistán

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Afganistán es en un país hostil para las mujeres. Desde que el pasado domingo 15 de agosto los talibanes conquistaran Kabul, se teme que los integristas religiosos vuelvan a imponer la ley islámica, la 'Sharía', como ya hicieron a finales de los años 90, con las consiguientes violaciones a los derechos humanos, especialmente a los de las mujeres y las niñas, que ya se cometieron en el pasado. Ellas quedarán de nuevo relegadas por completo a la voluntad del hombre, sin voz ni voto en absolutamente ningún aspecto de su vida, condenadas al silencio y a las vejaciones continuadas. No obstante, la llegada de los talibanes solo ha empeorado la situación. Afganistán antes de la conquista de los integristas era ya uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. Según un estudio realizado en 2018 por la Thomson Reuters Foundation, el país asiático se situaba como el más peligroso en tres áres: la violencia que no es de tipo sexual, el acceso a la atención sanitaria y el acceso a recursos económicos. Aunque parezca que Afganistán ha sido siempre una nación marcada por la misoginia y el machismo, lo cierto es que en la década de 1920 hubo una mujer que quiso romper con las reglas establecidas y revolucionar el país con sus ideas progresistas: Soraya Tarzi. Soraya Tarzi, nacida en Damasco, Siria, en 1899, en el seno de una familia liberal, fue la primera reina consorte de Afganistán y esposa del rey Amanullah Khan, y es conocida mundialmente por su ímpetu por apostar por los derechos de la mujer en una época en la que solo comenzaba a hablarse de los mismos. Soraya y Amanullah se casaron en 1913 y su matrimonio rompió con todos los esquemas y constumbres tradicionales. Entre otras cosas, el matrimonio se convirtió en un ejemplo de monogamia en un país en el que estaba normalizado que los hombres 'coleccionaran' esposas. Además, ambos quisieron impulsar la educación femenina y sus hijas recibieron la misma formación que cualquier varón. Como aseguró el monarca en 1926 en una comparecencia pública, «Soy su Rey, pero el Ministro de Educación es mi esposa, su Reina». Tarzi es considerada una de las primeras activistas afganas y musulmanas, ya que llevó a cabo diferentes reformas para mejorar la vida de las mujeres y su posición dentro del núcleo familiar. De hecho, fue la responsable de abrir la primera escuela para niñas del país y, junto a su madre, fundó la primera revista para mujeres de Afganistán: 'Orientación para mujeres'. Tarzi, una soberana avanzada a su tiempo Soraya Tarzi, hija de Mahmud Tarzi, un intelectual afgano considerado el padre del periodismo en Afganistán, vivió los primeros añós de su vida en el exilio, en Damasco, una ciudad cosmopolita en la que intelectuales de todo el mundo musulmán buscaban deshacerse de las ideas más conservadoras del puritanismo más primitivo. Por este motivo, Soraya creció en un ambiente muy moderno, de ideas liberales que contribuyeron a su educación y a sus posteriores impulsos por mejorar la vida de las mujeres. En 1901, cuando el rey de Afganistán, Habinullah Khan, llegó al poder, permitió a la familia Tarzi regresar al país y estos se instalaron en Kabul, una ciudad marcada por los fuertes contrastes, en la que la influencia británica en las zonas más ricas incentivaba una vida más occidentalizada y chocaba con el fuerte sentimiento tradicionalista de las zonas más pobres, donde familias enteras se hacinaban en pequeñas habitaciones en condiciones insalubres y las mujeres no tenían permitido no llevar el velo. En 1913 Soraya se casó con el príncipe heredero, pero no fue hasta 1919, cuando Afganistán dejó de ser un protectorado británico, cuando Amanullah subió al trono y consiguió la independencia plena. El matrimonio desde un principio quiso cambiar las cosas, impulsando diferentes reformas para mejorar la vida de las mujeres afganas. Entre sus objetivos estaban el de acabar con la poligamia (él renunció a su harén), terminar con la obligatoriedad del velo (ella aparecía en público sin él e incluso se dejaba fotografiar) e impulsar la educación de las mujeres en Afganistán. En 1923 el país asiático tuvo su primera constitución, la cual garantizaba las libertades individuales y los derechos básicos: abolición de la esclavitud, educación secular para ambos sexos, clases para adultos analfabetos y nómadas, implantación de una corte suprema y cortes de justicia seculares, abolición de los privilegios de la realeza y los líderes tribales e impulso de la libertad de las mujeres para decirdir si llevar el velo o no. Sin embargo, estas medidas no fueron del gusto de todos. Recordemos que, por aquel entonces, Afganistán era un país de fuertes contrastes, en el que la modernidad se mezclaba con el deseo conservador de una gran parte de la población. Así, el mismo año en el que se aprobó la Constitución, los mulás de la tribu mangal en Jost protagonizaron la primera revuelta conservadora. A pesar de que el Ejército consiguió sofocar la rebelión, el monarca decidió modificar ciertos puntos de la carta magna para satisfacer a los insurgentes. De este modo, se reconoció la escuela hanafi como la oficial, se impusieron impuestos especiales a hindúes y judíos y se hacía legal la imposición de ciertas penas según la 'Sharía', la ley islámica. Finalmente, en 1928, cuando los monarcas volvían de un viaje por diferentes potencias de Occidentes, en las que fueron honrados, agasajados y felicitados por promover los valores occidentales, las tribus de shinwari, de etnia pastún, se sublevaron y, junto al avance de los tayikos del norte, el reinado de Amanullah y Soraya llegó a su fin.

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