Raducanu, la nueva reina del tenis que llegó desde la previa

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«¿De qué planeta viniste?», le dijo Víctor Hugo Morales a Diego Armando Maradona en su gol extraterrestre contra Inglaterra en el 86. «¿En qué planeta te habías escondido?», habrá que preguntarle a Emma Raducanu, la nueva sensación del tenis femenino, que ayer se llevó la final del US Open después de barrer el torneo. Nadie vio venir a Raducanu, de padre rumano y madre china, porque estaba hundida en el número 150 del ranking y porque tuvo que jugar la previa para competir con las buenas. En las últimas dos semanas la tenista británica ha demostrado que, ahora mismo, no hay ninguna mejor que ella: ganó en la final a la canadiense Leylah Fernández, otra gran aparición en el torneo, en dos sets (6-4, 6-3) Raducanu, que cumplirá en noviembre 19 años, ha logrado en Nueva York algo inédito en un 'grande': llegar desde las clasificatorias previas y ganar. De hecho, nadie había conseguido siquiera colarse en la final. Además, lo ha hecho de forma apabullante, sin ceder un solo set. La última que lo consiguió fue Serena Williams en 2014. La sufrió en primera persona la española Sara Sorribes, que venía con un gran nivel a Nueva York, y que a Raducanu solo le pudo ganar un juego en su partido de tercera ronda. En total, Raducanu solo ha perdido 34 juegos en todo el torneo, muy cerca de aquel récord de Serena en 2014, donde solo cedió 32 juegos. Ayer la historia estuvo cerca de ser diferente. Raducanu no consiguió ese dominio frente a Fernández, una tenista guerrera que también ha causado sensación en esta edición del 'grande' neoyorquino. Fernández, de padre ecuatoriano y madre filipina, asombró a Arthur Ashe, la pista central del US Open, cuando remontó a Naomi Osaka, una de las grandes favoritas del torneo, con un 'tie break' en el segundo set y un gran tenis en la manga definitiva. Fue en tercera ronda y repitió la gesta en octavos frente a una grande del deporte, Angelique Kerber. Si Fernández hubiera ganado su partido, la gesta sería de tamaño similar a la de Raducanu. Hasta ahora la 70 del mundo, se ganó a la afición neoyorquina doblegando a tres tenistas del 'top 5' mundial: Osaka, Elina Svitolina (5) y Aryna Sabalenka (2), en los tres casos en tres sets. El partido con Raducanu fue muy igualado. En el primer set, empataron a golpes ganadores (once) y Fernández solo hizo un error no forzado más que la ganadora. La canadiense demostró en todo momento que se siente cómoda contra las cuerdas. En el juego definitivo del primer set, con su saque, Raducanu se colocó 15-40, pero necesitó cuatro puntos de 'break' para llevarse el set. Raducanu tiene un juego de fondo espectacular, muy dominador. Fernández, que es zurda, peleó cada pelota y se apoyó en un revés de gran calidad para apuntalar tantos. La británica logró colocarse 5-2 en el segundo set y parecía que estaba todo hecho. Pero Fernández se puso 30-40 con 5-3 y amenazó con alargar la final. Una herida en la pierna cortó la progresión de la canadiense y la pausa médica le sirvió a Raducanu para recomponerse y levantar el trofeo. «Fue un partido muy difícil», dijo Raducanu tras su victoria, que supone la irrupción más fuerte en el tenis femenino –un triunfo después de solo dos participaciones en 'grandes'– desde Pam Shrivera a finales de los setenta… «Espero que ambas nos encontremos en más torneos y, ojalá, en más finales». Fernández, adorada por el público de Nueva York, regaló un piropo a la ciudad en un día difícil, el aniversario del 11-S. «Espero poder ser tan fuerte y resistente como ha sido Nueva York en estos últimos veinte años», dijo entre lágrimas.

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