Toñi Moreno: «No soy menos por pasar un tiempo al banquillo»

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Toñi Moreno (Barcelona, 1973) se convirtió en una de las caras emblemáticas de Mediaset cuando, en 2017, comenzó a presentar 'Viva la vida' en Telecinco y Paolo Vasile le permitió ponerse ante la cámara en zapatillas de deporte. Desde entonces, el de la periodista catalana ha sido uno de los rostros del grupo pese a haber perdido presencia tras un verano en el que ha recibido sus mejores críticas al frente del magacín de fin de semana que ahora conduce Emma García. Dice Moreno que quizá gusta a los telespectadores por su manera de encarar la vida e intentar hacérsela agradable a aquel que enciende el televisor para hacer sus penas más livianas. La presentadora, desde luego, mira al futuro con optimismo y deja claro que no tener en estos momentos proyecto definido no le supone ningún drama: «Estoy en plena forma y preparada para cuando me necesiten». P – Este verano no ha parado de recibir halagos por su papel en 'Viva la vida'. ¿Cómo se lo ha tomado? R – Estoy realmente agradecida. No sé qué ha pasado estos meses, pero yo he disfrutado muchísimo haciendo el programa y se ve que la gente también, porque hemos tenido estupendos datos de audiencia. Que los medios hablen bien de ti no es habitual, igual que tampoco lo es que en las redes sociales haya tan buenas críticas, así que lo he disfrutado al máximo. P – 'Viva la vida' fue su casa durante un tiempo. ¿Cómo es regresar al programa que lideró y dejarlo de nuevo tras el verano? R – Los que nos dedicamos a esto sabemos que este trabajo es temporal en la mayoría de los casos. Llevo trabajando desde los catorce años porque comencé en la televisión local de mi pueblo y tengo muy claro de qué va esta profesión. Yo intento disfrutar del hoy, del día a día. El cantante Rafael dice siempre algo que llevo grabado en mi día a día. Cuando llena un estadio, se baja del escenario y dice: «Y mañana, ¿qué?». Yo hago lo mismo, no me quedo en el pasado e intento disfrutar del hoy. Este verano me lo he pasado en grande, me he reencontrado con compañeros a los que adoro y me ha dirigido Raúl Prieto, mi amigo de la infancia. No puedo pedir más. P – ¿Somos, quizá, los telespectadores los que percibimos de forma más dramática que un presentador salga de un programa de manera abrupta? R – Yo es que tengo las metas muy bajas. Me siento realmente afortunada por ganarme la vida de la manera que sea en esta profesión. Solo quiero poder pagar mi hipoteca, pagar el colegio de mi hija, que podamos hacer un viaje al año y ser feliz. En el ámbito laboral lo que busco es hacer el programa que sea con total pasión, independientemente del horario en que se emita y el lugar. Vivo cada una de las propuestas de Mediaset como una auténtica aventura, he disfrutado mucho en 'Viva la vida', pero también en 'Mujeres y Hombres y Viceversa'… No me tomo los cambios como un drama. P – Pese a tener menos apariciones en Mediaset, ¿se sigue sintiendo un rostro emblemático en la compañía? R – Siento que pertenezco a la familia de Mediaset desde que Paolo Vasile confió en mí. Esta casa es un barco con un capitán que lo dirige, y yo no soy menos si un día me toca estar en máquinas o en cocinas. Utilizando el argot futbolístico, puedo decir que me siento del equipo y que soy igual si me toca ser delantera o estar en el banquillo. Me siento querida y valorada en la casa. P – Vivimos una época en la que hay cierta hostilidad en los programas que tratan la crónica social, ¿se ve como el 'rostro amable' de este tipo de información? R – Es lo que intento. Mi madre, que ve la televisión, tiene problemas porque la pensión no le llega para pagar la luz, así que está dándole vueltas a cómo cuadrar los números. Ella se sienta delante de la tele y busca olvidar sus problemas, así que ese es uno de mis objetivos cuando me pongo ante las cámaras. Ojo, hay ocasiones en las que me he enfadado, tengo la mecha muy corta, pero intento ser lo más calmada posible. «Me he sentido muy respetada por los colaboradores de 'Viva la vida'» P – Telecinco despuntó la temporada pasada con el documental de Rocío Carrasco y en otoño llegará la segunda parte. ¿Son buenos tiempos para la información del corazón? R – La crónica social siempre tendrá lugar en la programación de las cadenas, somos un país muy curioso y nos gusta cotillear la vida de los demás. Hay muchas formas de abordar esta información, pero son temas que nunca pasarán de moda. Creo que la televisión se ha ido adaptando los tiempos y cualquier programa, de cualquier temática, no se hace ahora del mismo modo que se hacía hace 20 años. P – ¿Se ve en 'Sálvame' donde, de repente, uno pasa de comentar un tema a convertirse en protagonista de la tarde? R – No creo que en 'Sálvame' interesara mi vida, es aburridísima y solo consiste en trabajar y en cuidar de mi hija… Ahora mismo mi vida no da ni para un documental. P – Ha tenido que tirar de talante para lidiar entre los colaboradores de 'Viva la vida' en algunos momentos. ¿Le ha resultado difícil? R – La verdad es que me he sentido muy respetada. Conozco a casi todos los colaboradores de toda la vida y les tengo mucho cariño. Hasta me he encariñado con José Antonio Avilés, no sé si tengo el síndrome de Estocolmo. Creo que es un tío trabajador al que quizá le pierde el ímpetu. Es un pelín fantasioso, pero trabaja mucho y sé que será un gran profesional. El resto de colaboradores son maravillosos y siempre he tenido una gran experiencia junto a ellos. De este verano me quedo con Ana María Aldón, a quien he descubierto estos meses y que me ha parecido una persona maravillosa. Tenía ciertos prejuicios sobre ella sin motivo alguno y he visto que es inteligente y trabajadora, de lo mejor que me llevo de estos últimos meses. P – ¿Cómo afronta la nueva temporada televisiva? Terminaré en dos semanas con el programa que tengo en Canal Sur y que ha supuesto una experiencia maravillosa en mi carrera. En Mediaset, estoy colaborando con 'Cuatro al día' poniendo en relieve denuncias de gente que busca salir en televisión para hablar de temas injustos. Ahora mismo me encuentro en plena forma para cuando me digan que hay que salir al campo y jugar, sea cual sea la posición en la que me pongan. P – ¿Le ha cambiado la maternidad a nivel profesional? R – La maternidad te cambia a todos los niveles. Mi hija me ha enseñado a distinguir entre qué es importante y qué es de vital importancia. Lo escribí en las redes sociales cuando presenté 'Viva el verano' en prime time. Para mí era importante que el programa saliera bien y que gustara, pero era de vital importancia que mi hija durmiera bien aquella noche sin mí. A nivel profesional también me he visto muy cambiada. Siempre he sido una persona empática, me gusta escuchar, pero desde que tengo a la niña estoy mucho más sensible, lloro con cualquier cosa. P – Incluso escribió un libro sobre la experiencia de ser madre pasado los 40 años. ¿Se siente referencia para otras mujeres? R – Me he sentido muy útil hablando de temas de los que se hablaba muy poco. No he tenido problema a la hora de narrar mi experiencia al enfrentarme sola a una maternidad tardía y creo que he ayudado a aquellas mujeres que se han puesto en contacto conmigo. Ser madre es duro pero muy satisfactorio, es la locura más bonita que he hecho. P – ¿Siente que sigue habiendo un relato edulcorado de la maternidad? R – Cada vez menos, afortunadamente la cosa está cambiando. Recuerdo cómo hace unos años todos nos llevamos las manos a la cabeza por aquellas declaraciones de Samanta Villar en la que se quejaba de ciertos aspectos de la maternidad. Es una experiencia preciosa, pero hay que reconocer que es dura y en determinados momentos hasta te arrepientes, aunque después le das gracias a la vida por lo que tienes. Ser madre es una decisión que hay que pensar mucho y muy bien.

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