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Un recorrido matemático por la primera línea de metro de Madrid

Escrito por el marzo 28, 2022

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Madrid era en 1919 una ciudad de más de 600.000 habitantes que no paraba de crecer. El casco urbano carecía de grandes arterias y la Puerta del Sol se encontraba abarrotada. Allí se centralizaba una red de lentos tranvías que hacían lo que podían con trayectos repletos de curvas violentas y calles estrechas y empinadas. La burguesía se acomodó en las afueras, en los barrios de los ensanches, mientras que las clases trabajadoras nutrían los barrios periféricos, ubicados más allá. En este contexto, el ingeniero Miguel Otamendi proyectó un ferrocarril subterráneo que comunicara la Puerta del Sol con el núcleo de Cuatro Caminos, que en el momento lo componían un puñado de calles a medio camino entre un Chamberí, aún semivacío, y Tetuán de las Victorias. Su objetivo fue dotar a la ciudad de un modo de transporte rápido, económico y regular. Por todo ello, Alfonso XIII inauguró el metro de Madrid el 17 de octubre de 1919, con el trayecto de la actual línea 1, entre Sol y Cuatro Caminos.

El primer año fue utilizado por más de 38.000 usuarios, cada día. Tenía una longitud total de 3,5 km y constaba de 8 estaciones. Los madrileños, que hasta entonces iban de Sol a Cuatro Caminos en tranvía, invirtiendo más de media hora, comprobaron que, ese mismo trayecto, se redujo a menos de quince minutos.

Trayecto de Sol a Cuatro Caminos
El Tiempo (t) que tarda el tren desde la estación de Sol a la de Cuatro Caminos es igual al espacio (e) recorrido dividido por la velocidad media del tren (v): t = e/v. Teniendo en cuenta que el espacio es la distancia entre las dos estaciones, que es la misma para todos los trayectos, 3,5 km, el tiempo del trayecto se irá reduciendo según aumente la velocidad del tren. Con el paso de los años, al aumentar la velocidad de los trenes, el tiempo del trayecto se ha ido reduciendo:

Según se observa en la tabla, entre 1961 y 1968 se produjo un aumento significativo de la velocidad media del tren y, por tanto, el tiempo del trayecto se redujo, pasando de 12 minutos en 1961 a 11 minutos en 1968. ¿Cómo fue posible que en solo 7 años el mismo modelo de tren aumentara su velocidad media del trayecto de manera tan rápida?

La razón la encontramos en que una de las estaciones del trayecto (estación de Chamberí) fue clausurada en 1966. Ante el incremento de pasajeros, a principios de los años sesenta, se aumentó la longitud de los trenes, pero la estación de Chamberí fue imposible ampliarla de tamaño por su situación en curva y su proximidad a las paradas de Bilbao e Iglesia, por lo que el 22 de mayo de 1966 la Compañía Metropolitana decidió su clausura.

Por este motivo se redujo de ocho a siete estaciones el trayecto de Sol a Cuatro Caminos, aumentándose, por consiguiente, la velocidad media del trayecto en tren, y reduciéndose, por tanto, el tiempo del recorrido. Esta estación de Chamberí fue la única que se cerró, aunque, actualmente, está conservada y es posible visitarla. Las estaciones de la línea 1 se llamaban: Sol, red de san Luis (hoy Gran Vía), Hospicio (hoy Tribunal), Bilbao, Chamberí (clausurada), Martínez Campos (hoy Iglesia), Ríos Rosas y Cuatro Caminos.

Chamberí, la estación fantasma
Es de resaltar la decoración de la fantasmal estación de Chamberí, que fue cerrada al público, que no al tráfico, en 1966, a consecuencia de sus dimensiones. La adquisición de trenes de mayor tamaño que la longitud de sus andenes forzó el cierre, si bien se conservaron sus ornamentaciones y reclamos comerciales, verdaderas joyas documentales de la época.

El caso es que la estación de Chamberí ha sido convertida en uno de los museos suburbanos del metro, donde se conservan las taquillas primitivas, así como las barandillas, los pasamanos y los carteles, indicadores de la línea.

Por las acristaladas mamparas que hoy jalonan los extremos de los andenes de la estación de Chamberí, cruzan los trenes que surcan la línea 1. Los viajeros atraviesan el apeadero fantasmal iluminado con las luces de la época, precisamente bombillas de pocos vatios, que genera una especie de morbo espectral, que invita a visitarlo. La entrada a la vieja estación es una construcción moderna a base de hormigón y cristal, que se alza a un lado de la plaza de Chamberí, un poco antes de la calle de Luchana.

Esta historia aparece en 'Madrid a través de las Matemáticas' (Círculo Rojo), escrito por María Concepción Romo Santos y Alejandro Martín Romo, en el que se unen la historia, la geografía y la topografía de Madrid junto con las matemáticas.

María Concepción Romo Santos. Catedrática jubilada de Álgebra y colaboradora honorífica del departamento de Álgebra, Geometría y Topología de la Universidad Complutense de Madrid.

El ABCdario de las Matemáticas es una sección que surge de la colaboración con la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española (RSME).


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