Vacuna del covid en menores: ¿Qué hacer si tiene fobia a las inyecciones?

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El miedo a las agujas, también conocido como tripanofobia, es mucho más frecuente de lo que imaginamos: además de ser un temor frecuente en niños, afecta a un 20% -25% de los adultos, es decir, hasta una cuarta parte de la población. De hecho, en un 10% de los casos este miedo es tan intenso que podemos hablar de fobia. Pero, por fortuna, existen técnicas y anestésicos tópicos que pueden ayudar a evitar este miedo, que puede llegar a ser un serio problema cuando interfiere en temas de salud como las vacunas (en este momento del Covid-19), los análisis de sangre o diferentes tratamientos médicos. «Uno de los mayores temores de los pacientes en edad infantil que deben aplicarse una vacuna es el dolor. El miedo a sentir dolor durante el pinchazo sigue estando más presente que nunca, ahora con la vacuna del Covid-19», reconoce la psicóloga Ana Asensio. Según el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), son necesarias unas guías con recomendaciones para reducir el estrés en el momento de la vacunación, conseguir una mayor adhesión a los calendarios de vacunas y reducir las posibles secuelas psicológicas de experiencias negativas previas. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja incluir técnicas para mitigar el dolor durante la vacunación. La Asociación Española de Pediatría, en el blog «En Familia AEP», incluye una serie de recomendaciones para aliviar el dolor de la inyección. Estas son diferentes según la edad del niño: En los lactantes, el amamantamiento antes y durante la inyección, la toma de líquidos dulces durante la administración, el contacto con la piel de la madre, el uso de técnicas de distracción y el empleo de anestésicos tópicos son medidas eficaces. En los niños pequeños se recomienda realizar una preparación psicológica previa y administrar la inyección en posición erguida, así como utilizar también técnicas de distracción y anestésicos tópicos. En el caso de los niños mayores y adolescentes, son también de utilidad la preparación psicológica, las técnicas de distracción y los anestésicos tópicos, pero en este caso se prefiere la posición de sentado para evitar el peligro de mareo. En este sentido, Asensio reconoce que»para paliar el dolor y asegurar el confort de ese paciente se puede utilizar la anestesia tópica que se aplica de varias formas dependiendo del anestésico tópico utilizado (lidocaína, prilocaína, combinaciones de ambas, etc) y de su modo de presentación (crema, ungüento, pomada, spray, etc)». Una de las presentaciones más utilizadas para aliviar el dolor del pinchazo, explica esta psicóloga, «suele ser una combinación de lidocaína 2,5% y prilocaína 2,5% en crema. Se aconseja aplicar la crema 1 hora antes del pinchazo y cubrirla con un apóstol impermeable al aire y al agua. En ausencia de apóstol se puede cubrir con un film de plástico transparente. Esto facilita que la piel de esa zona no pierda agua por transpiración, aumentando la hidratación de la misma. A más hidratada esté la piel, menos resistencia tendrá el anestésico para penetrar la epidermis y la dermis con el objetivo de llegar a las terminaciones nerviosas periféricas, bloquear el impulso nervioso y de esta manera impedir la transmisión del dolor». «La aplicación es fácil y la puede hacer uno mismo en casa antes de acudir a la cita con el profesional sanitario que pondrá la vacuna. Este tipo de cremas proporcionan una anestesia que puede llegar a durar hasta incluso 4 horas. Todo dependerá de la cantidad de anestésico aplicado y de su concentración», añade. Aspen Pharma ha emprendido una campaña de sensibilización sobre la tripanofobia, para la cual ha elaborado un microsite con información, consejos de expertos y técnicas para ayudar a superarla: https://www.aspenpharma.es/mini-site/stop-miedos-agujas/index.html

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